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Módulo 7 · Sección C · Tema 1

Polanyi: la inmersión de lo económico en lo social

El ayni andino (hoy te ayudo a cosechar, mañana me ayudas tú) y un contrato de trabajo asalariado: ¿ambos son igual de 'económicos', o hay algo distinto en cómo cada uno se relaciona con lo social?

Un intercambio que no puede separarse de la relación, y otro que sí

En el ayni andino, una familia ayuda a otra en la cosecha con la expectativa, no escrita, pero firmemente sostenida por la costumbre, de recibir ayuda equivalente cuando la necesite. Ese intercambio de trabajo es, en un sentido, económico: se está produciendo y compartiendo trabajo. Pero es inseparable de la relación social entre las familias: no hay ayni sin vínculo comunitario, sin memoria compartida, sin la expectativa social de reciprocidad.

Un contrato de trabajo asalariado moderno, en cambio, puede firmarse entre dos completos desconocidos: el trabajador vende su tiempo y su capacidad de trabajo a cambio de un salario, sin que exista, ni se espere que exista, ningún vínculo social más allá de esa transacción. Karl Polanyi construyó su análisis de la economía moderna alrededor de esta diferencia: ¿qué pasa cuando la actividad económica deja de estar incrustada en las relaciones sociales, como en el ayni, y empieza a funcionar como una esfera separada?

La inmersión (embeddedness) de lo económico en lo social

En 'La gran transformación' (1944), Polanyi sostiene que, a lo largo de la mayor parte de la historia humana, la actividad económica no funcionó como una esfera separada, regida por su propia lógica de mercado. Estuvo incrustada (embedded) en relaciones sociales más amplias: parentesco, reciprocidad (como el ayni), obligaciones comunitarias, religión. El intercambio de bienes y trabajo ocurría dentro de esos sistemas sociales, no al margen de ellos ni por encima de ellos.

Según Polanyi, fue el capitalismo industrial moderno el que, por primera vez en la historia, intentó invertir esa relación: crear un mercado autorregulado, una esfera económica que funciona según su propia lógica de oferta y demanda, independiente de las relaciones sociales, y a la que, según este proyecto, la sociedad entera debería someterse, en vez de que la economía esté subordinada a la sociedad.

Las 'mercancías ficticias': tierra, trabajo y dinero

Para que un mercado autorregulado funcione plenamente, según Polanyi, hace falta que prácticamente todo pueda comprarse y venderse, incluyendo tres elementos que él llama mercancías ficticias: la tierra, el trabajo y el dinero. Ninguno de los tres fue producido originalmente para ser vendido, a diferencia de una mercancía ordinaria como una silla: la tierra es naturaleza, el trabajo es la vida y el tiempo mismo de las personas, el dinero es un símbolo de intercambio creado socialmente.

Tratar plenamente a estos tres elementos como mercancías comunes, sin ninguna protección social, tiene, según Polanyi, consecuencias destructivas para las personas y las comunidades. Por eso identifica un doble movimiento histórico: cada expansión del mercado autorregulado genera, en reacción, movimientos sociales que buscan proteger a la sociedad de esa mercantilización total (leyes laborales que limitan cómo se puede comprar y vender el trabajo, regulaciones sobre el uso de la tierra, bancos centrales que regulan el dinero). Un intento de volver a incrustar parcialmente la economía en lo social.

Síntesis del enfoque
La economía de mercado autorregulado, lejos de ser el estado natural de toda sociedad humana, es una construcción histórica excepcional: la mayoría de las sociedades mantuvieron la actividad económica incrustada en relaciones sociales de reciprocidad, redistribución y parentesco.

Karl Polanyi — La gran transformación (1944)

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