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Módulo 6 · Sección A · Tema 5

Errores habituales en la redacción

"Los economistas, que promueven la austeridad, fueron criticados" y "Los economistas que promueven la austeridad fueron criticados": ¿dicen lo mismo sobre cuántos economistas promueven la austeridad?

Dos comas que cambian a cuántas personas se acusa

Las dos oraciones del título tienen exactamente las mismas palabras. La única diferencia son dos comas. Y sin embargo, afirman cosas distintas.

"Los economistas, que promueven la austeridad, fueron criticados" (con comas) dice que todos los economistas mencionados promueven la austeridad: la frase entre comas es una aclaración que aplica a todo el grupo.

"Los economistas que promueven la austeridad fueron criticados" (sin comas) dice que solo algunos economistas, los que promueven la austeridad, no todos, fueron criticados. La frase sin comas selecciona un subgrupo.

En un texto académico, confundir estas dos construcciones puede hacer que el lector entienda una generalización injusta ("todos los economistas...") donde el autor quería decir "algunos economistas...". No es un detalle menor de puntuación: cambia el argumento.

Dequeísmo y queísmo: el uso incorrecto de "de que"

Algunos verbos en español se construyen con la preposición "de" antes de "que" (darse cuenta de que, tratarse de que, percatarse de que), y otros no la llevan (pensar que, opinar que, decir que, creer que). Confundir estos dos grupos produce dos errores simétricos.

- Dequeísmo: agregar "de" donde no corresponde. Incorrecto: "pienso de que la inflación bajará". Correcto: "pienso que la inflación bajará".
- Queísmo: omitir el "de" donde sí corresponde. Incorrecto: "no me di cuenta que el dato estaba mal". Correcto: "no me di cuenta de que el dato estaba mal".

Una forma práctica de comprobarlo: reemplazar la frase "de que..." por "de eso". Si la oración sigue sonando natural ("me di cuenta de eso"), el "de" corresponde. Si no ("pienso de eso que..." no funciona igual), sobra.

El gerundio de posterioridad: un error frecuente al narrar consecuencias

El gerundio (terminado en -ando, -iendo) debe expresar una acción simultánea a la del verbo principal, o una consecuencia inmediata de esa acción. Es un error usarlo para narrar un hecho posterior y separado en el tiempo, como si fuera una segunda oración disfrazada de gerundio.

Incorrecto (gerundio de posterioridad): "El gobierno aprobó la ley en enero, promulgándola tres meses después." Promulgar tres meses después no es simultáneo ni una consecuencia inmediata de aprobar; son dos hechos separados en el tiempo que merecen dos oraciones (o una conjunción).

Correcto: "El gobierno aprobó la ley en enero y la promulgó tres meses después."

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