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Módulo 3 · Sección G · Tema 2
La gente decente: la formación de una clase-etnia dominante
¿Cómo se forma y se reproduce una clase-etnia dominante — no solo por tener dinero o piel clara, sino por construir activamente reconocimiento mutuo, instituciones compartidas y una frontera contra 'los otros'?
"Me torcieron la cara": el precio de romper la lealtad de clase
En septiembre y octubre de 2003, en plena Guerra del Gas, la entonces ex Defensora del Pueblo Ana María Romero de Campero exigió públicamente la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. La reacción no vino del gobierno: vino de su propio círculo social. Amigas y conocidas de toda la vida, compañeras de colegio, parientes de parientes, gente con la que había coincidido en los mismos salones desde los años 40, le "torcieron la cara", dejaron de saludarla, la trataron como a una traidora.
Lo interesante no es el enojo en sí, sino lo que revela: esas personas no se conocían por compartir ingresos parecidos o el mismo apellido nada más. Se reconocían como parte de un mismo grupo, lo que en Bolivia se llamó durante generaciones "gente decente", y ese reconocimiento mutuo traía consigo una exigencia de lealtad. Cuando Romero de Campero se puso "con el pueblo", no cambió de ingresos ni de apellido: rompió un vínculo social activo, y por eso se le cobró como una traición de clase.
Gente decente: una constelación social, no un club de ricos
El libro que vas a trabajar en esta subsección (Orellana Aillón, 2016) arranca exactamente de esta anécdota. El propio Orellana Aillón registra la frase clave de la entrevista, y a partir de ella construye su categoría de análisis: "gente decente" no es simplemente sinónimo de "rico", es una clase-etnia que se reconoce y se reproduce a sí misma activamente.
«[M]e reclaman ahora, que yo esté con el pueblo y no esté con la clase alta, ¿te das cuenta? O con… con… o con… con el Goni simplemente, porque era un… una persona, mmm, decente, así lo pondremos, ¿no es cierto? Posiblemente lo que me reclaman es una lealtad de clase. No la he tenido.»
Ana María Romero de Campero — Entrevista a Ana María Romero de Campero, La Paz, Septiembre-Octubre 2006, citada en Orellana Aillón (2016), p. 11. La entrevistada confirma la hipótesis central del libro: pertenecer a la gente decente implica una lealtad de clase exigible, no solo una posición económica.
«Una primera hipótesis que planteamos, fue que la gente decente era una constelación social (Passeron en Hoggart 1970) donde una burguesía blanco-mestiza ejercía su hegemonía cultural sobre una diversidad de capas sociales.»
Lorgio Orellana Aillón — Resurgimiento y caída de la gente decente (2016), p. 16. "Constelación social", no "clase económica": el concepto ya apunta a algo construido activamente (reconocimiento, hegemonía cultural), no a una simple suma de patrimonios parecidos.
Cuatro voces sobre la gente decente: la hipótesis, la ideología, la reproducción y el costo de romper
La gente decente se entiende mejor cuando se ve a la vez qué es, cómo se justificaba, cómo se reproducía y qué ocurría con quien se apartaba.
Qué es. Orellana plantea la hipótesis de que la gente decente era una constelación social donde una burguesía blanco-mestiza ejercía su hegemonía cultural sobre una diversidad de capas sociales.
Cómo se justificaba. Arguedas, el intelectual más influyente de la antigua oligarquía, sostenía que la raza blanca era «la dominante y dirigente porque era moralmente superior y la más docta».
Cómo se reproducía. El testimonio de Juan Antonio Morales sobre el «colegio bien» muestra el mecanismo cotidiano: los padres querían que sus hijos estuvieran con chicos de la misma clase social.
Qué ocurría con quien se apartaba. Ana María Romero de Campero cuenta que le reclamaban «una lealtad de clase» que, dice, no había tenido: la pertenencia tenía sus exigencias y sus sanciones.
La clase no se sostenía por la riqueza sola, sino por una ideología, instituciones concretas de reproducción y una presión social sobre sus miembros.
La jerarquía racial que legitimaba el poder
Una de las piezas que sostenía a la antigua gente decente era una ideología racial explícita: la idea de que gobernar era una tarea reservada a los "más doctos", y que esa docta capacidad era, además, un rasgo racial. El propio Orellana Aillón cita al intelectual más influyente de la antigua oligarquía, Alcides Arguedas, para mostrar esta concepción del mundo sin suavizarla.
«Los indios domesticados eran los más numerosos… eran la raza, la masa de la nación. Después venia la sangre mestiza, o sangre mezclada, y después la raza blanca genuina o europea, menos numerosa, pero la dominante y dirigente porque era moralmente superior y la más docta.»
Alcides Arguedas — Historia General de Bolivia (1922), citado en Orellana Aillón (2016), p. 53. Orellana Aillón no cita esto para validarlo: lo usa como evidencia directa de que el dominio de la gente decente se justificaba a sí mismo con una jerarquía racial explícita, no solo con argumentos económicos.
Reproducirse no es heredar solamente: el colegio bien
Aquí aparece el mismo punto metodológico que ya viste en G.1 con el "costal de papas", aplicado esta vez a la clase dominante: compartir apellido o fortuna no basta para que un grupo se reproduzca como clase-etnia. Hace falta trabajo institucional activo. Uno de los espacios que Orellana Aillón identifica es el colegio exclusivo, el "colegio bien", donde las familias tradicionales garantizaban que sus hijos construyeran, generación tras generación, la misma red de relaciones.
«Era un colegio para chicos bien, dice JAMA… un colegio bien significaba un colegio para los chicos de las familias tradicionales de Cochabamba o para las que se consideraban tradicionales; los padres de familia tenían la percepción de que, bueno, sus hijos iban a estar con chicos de la misma clase social.»
Juan Antonio Morales Anaya (JAMA) — Entrevista a Juan Antonio Morales Anaya, La Paz, Septiembre 2015, citada en Orellana Aillón (2016), pp. 98-99. El colegio exclusivo no solo educaba: garantizaba que la próxima generación de la gente decente se conociera entre sí desde la infancia. Eso es organización activa, no herencia pasiva. El testimonio de JAMA no nombra un colegio específico; indicios externos (no verificados contra el libro impreso) sugieren que Orellana Aillón podría identificar en este contexto colegios concretos de Cochabamba, como La Salle y Sagrado Corazón, pero esa identificación no forma parte todavía de esta cita.
¿Y si el "nosotros" es visto como extranjero?
En octubre de 2003, los insurrectos de El Alto y del Altiplano no describían al gobierno de Sánchez de Lozada simplemente como "rico" o "injusto": lo describían como gobernado por extranjeros. No era una metáfora para ellos. Orellana Aillón muestra cómo la misma clase-etnia que se construyó a sí misma como superior mediante la xenofilia cultural, imitar Europa, estudiar afuera, casarse con extranjeros, terminó siendo percibida, desde abajo, como ajena a la nación que gobernaba.
«Ciertamente, los burgueses blanco-mestizos que fueron derrocados en Octubre de 2003, eran bolivianos. Sin embargo, a los ojos de aquellos insurrectos jugaban un rol extranjero: tanto su exis corporal, como su fachada personal, incluido el acento del presidente, hasta el tan odiado proyecto de exportar gas por Chile; aparecían, a los ojos de estos manifestantes, como signos ineludibles de que estaban siendo gobernados por gente de otro país.»
Lorgio Orellana Aillón — Resurgimiento y caída de la gente decente (2016), p. 300. La misma xenofilia que construyó el prestigio de la gente decente durante un siglo, se volvió en su contra como marca de extranjería a los ojos de quienes se levantaron en 2003.
2003: la caída de un ciclo oligárquico
El libro cierra su argumento con una fecha y una frase contundente. Vale la pena leerla completa, porque es el puente exacto hacia el próximo tema: mientras la gente decente se derrumbaba como grupo gobernante, del otro lado de ese mismo conflicto había otra clase-etnia formándose y organizándose, la que vas a estudiar en G.3.
«En 2003, la gente decente fue derrocada del gobierno, por multitudes de trabajadores mestizos e indígenas y campesinos aymaras, cerrando un ciclo oligárquico en la historia de Bolivia.»
Lorgio Orellana Aillón — Resurgimiento y caída de la gente decente (2016), p. 302. Nota que Orellana Aillón no dice "el gobierno cayó": dice que fue derrocado por sujetos concretos y organizados —trabajadores, indígenas, campesinos aymaras— es decir, por otra clase-etnia en acción.
En diálogo con G.1: la misma pregunta, aplicada a los de arriba
Todo lo que viste en esta subsección es el mismo método de G.1, distinguir entre clasificación objetivista ("costal de papas") y formación real de clase-etnia (organización + comunidad de intereses + conciencia compartida, según Thompson), pero aplicado esta vez a un grupo dominante, no subalterno. La gente decente no se sostuvo solo porque sus miembros tuvieran plata: se sostuvo porque construyó colegios, salones, matrimonios cruzados, códigos de vestimenta y de trato que reforzaban activamente el reconocimiento mutuo, generación tras generación. Eso es exactamente lo que Marx decía que le faltaba a los campesinos parcelarios franceses para ser una clase: organización real entre sus miembros. La diferencia es que aquí esa organización sirvió para conservar el poder del Estado, no para disputarlo.
Preguntas para pensar
- Ana María Romero de Campero dijo 'no he tenido lealtad de clase'. ¿Existe algún grupo en tu propia vida (familiar, universitario, laboral) donde romper con una posición compartida se viva como una traición? ¿Qué lo sostiene: el interés económico, el vínculo social, o ambos?
- El colegio 'bien' reproducía a la gente decente. ¿Qué instituciones bolivianas actuales —colegios, universidades, clubes, redes sociales— podrían estar cumpliendo una función parecida hoy?
- Orellana Aillón muestra que la misma xenofilia que dio prestigio a la gente decente terminó volviéndose en su contra en 2003. ¿Conoces otro caso, en Bolivia o en otro país, donde un símbolo de prestigio de una élite se haya vuelto el motivo de su caída?
- G.1 estudió cómo se forma una clase-etnia subalterna (aymara) y G.2 cómo se forma una clase-etnia dominante (gente decente). ¿En qué se parecen los mecanismos de formación de ambas, y en qué se diferencian radicalmente?
Ejercicios y simulaciones de este tema
- Hipótesis, ideología, reproducción y costo de romper
- ¿Costal de papas o clase-etnia real? Aplica el método a la gente decente
- Comprueba lo aprendido
Los ejercicios, las simulaciones y la autoevaluación funcionan en la plataforma LabEco.