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LabEco › Historia Económica de América Latina › La especificidad boliviana

Módulo 3 · Sección G · Tema 1

La especificidad boliviana

¿Alcanzan las categorías generales del pensamiento económico para explicar la historia boliviana, o hace falta construir categorías propias — y cómo se distingue una clasificación real de una superficial?

¿Quién es "de los nuestros"? Una anécdota de trabajo de campo

Durante una investigación sobre organizaciones vecinales en El Alto, un investigador boliviano, que se identificaba como estudiante haciendo su tesis, fue interrogado, acusado de ser un espía extranjero y estuvo cerca de ser expulsado a la fuerza de una asamblea vecinal. No era extranjero. Pero a los ojos de esa asamblea, en ese momento, no encajaba en la trama de relaciones que sus integrantes usaban para reconocer a "los suyos".

Este episodio real, ocurrido en El Alto en 2007, abre uno de los libros que vas a trabajar en esta subsección (Orellana Aillón, 2024). Antes de leer ninguna teoría, nota algo: "pertenecer a un grupo" aquí no se decidió por una categoría objetiva (nacionalidad, documento de identidad), se decidió por una relación social concreta, en un momento y lugar concretos. Esa es, en una frase, la distinción que se trabaja en este tema.

Clase-etnia: el argumento central

El concepto que organiza esta subsección es clase-etnia: en el Altiplano boliviano, clase social y pertenencia étnica no son dos categorías separadas que a veces se cruzan, forman una sola realidad histórica combinada.

Cita textual
«En este libro, desarrollo el argumento de que la lucha de clases-etnias es el campo de fuerzas societal donde se origina la conflictiva cuestión nacional de la Bolivia contemporánea, y toma forma la lucha por la hegemonía, es decir, por el poder y la dirección del Estado.»

Lorgio Orellana Aillón — ¡Ahora sí, Guerra civil! Clase-etnia, nación e insurrección en el Altiplano de La Paz (2024), p. 26 (Introducción)

Cuatro piezas de un mismo concepto: qué aporta cada autor a la clase-etnia

El concepto de clase-etnia se construye con aportes de autores que responden preguntas distintas.

¿Basta con compartir condiciones de vida? Marx, en el pasaje de las patatas, muestra que no: los campesinos parcelarios forman una masa por simple suma de unidades del mismo nombre, y «la identidad de sus intereses no engendra entre ellos ninguna comunidad». Las condiciones objetivas no bastan para formar una clase.

¿Qué convierte una experiencia común en clase? Thompson responde que la clase «cobra existencia» cuando personas, a partir de experiencias comunes, sienten y articulan la identidad de sus intereses frente a otros cuyos intereses son distintos y habitualmente opuestos.

¿Cómo se sostiene el dominio de una clase? Gramsci define el Estado como el conjunto de actividades con que la clase dirigente no solo justifica y mantiene su dominio, sino que obtiene el consenso activo de los gobernados: «hegemonía revestida de coerción».

¿Por qué la clase y la raza aparecen unidas? Quijano sostiene que raza y división del trabajo quedaron estructuralmente asociadas y reforzándose mutuamente, y de ahí la categoría combinada.

Cada pieza falta sin las otras: sin Marx no se ve el límite de lo objetivo; sin Thompson, qué lo supera; sin Gramsci, cómo se sostiene el poder; y sin Quijano, por qué en Bolivia clase y etnia se presentan juntas.

El método del recolector de papas: dos maneras de clasificar

Esta es, probablemente, la distinción metodológica más importante de todo este tema, y la que vas a tener que aplicar una y otra vez. Orellana Aillón la construye retomando un pasaje clásico de Marx sobre los campesinos parcelarios franceses del siglo XIX:

Cita textual
«Cada familia campesina se basta, sobre poco más o menos, a sí misma [...] Así se forma la gran masa de la nación francesa, por la simple suma de unidades del mismo nombre, al modo como, por ejemplo, las patatas de un saco forman un saco de patatas. [...] La identidad de sus intereses no engendra entre ellos ninguna comunidad, ninguna unión nacional y ninguna organización política; no forman una clase.»

Karl Marx — El 18 Brumario de Luis Bonaparte (1852), citado en Orellana Aillón, 2016, p. 307. Marx concluye que los campesinos parcelarios, aunque comparten condiciones objetivas idénticas, NO son una clase social — porque nunca construyen organización ni comunidad de intereses entre sí.

La metáfora que le da nombre al método

A partir de ese pasaje, Orellana Aillón nombra el error que quiere evitar: clasificar personas como si fueran papas en un costal.

Cita textual
«El enfoque que visibiliza únicamente las condiciones objetivas de existencia, es el método del recolector de papas. El recolector identifica las semejanzas objetivas entre las papas, y luego de reconocerlas, las introduce dentro de un mismo "costal". Y si bien ahí ellas se encuentran juntas, siguen siendo objetos totalmente independientes, los unos de los otros.»

Lorgio Orellana Aillón — Resurgimiento y caída de la gente decente (2016), p. 307-308. Aplica esta crítica también a cómo se clasifican etnias y razas en Bolivia: agrupar por rasgos culturales observados desde afuera, sin preguntar si esas personas realmente construyen vínculo, organización o conciencia compartida entre sí.

Entonces, ¿qué SÍ hace falta para que exista una clase real?

No basta con compartir una posición objetiva (ser todos mineros, ser todos aymaras, ser todos informales). Para Orellana Aillón, siguiendo a E.P. Thompson, hace falta que ese grupo construya activamente una relación social entre sí.

Cita textual
«La clase cobra existencia cuando algunos hombres, de resultas de sus experiencias comunes (heredadas o compartidas), sienten y articulan la identidad de sus intereses a la vez comunes a ellos mismos y frente a otros hombres cuyos intereses son distintos de (y habitualmente opuestos a) los suyos.»

E.P. Thompson — The Making of the English Working Class (1966), citado en Orellana Aillón, 2024, p. 30-31. La cita clásica de Thompson sobre la formación de clase como proceso histórico activo, no como posición fija.

El poder y el Estado: Gramsci

La otra mitad del andamiaje teórico de Orellana Aillón viene de Antonio Gramsci, para entender qué es lo que está en disputa cuando una clase-etnia se organiza: el control del Estado, no solo la mejora de condiciones materiales.

Cita textual
«Estado es todo el conjunto de actividades prácticas y teóricas con que la clase dirigente no solo justifica y mantiene su dominio, sino que logra obtener el consenso activo de los gobernados.»

Antonio Gramsci — Cuadernos de la cárcel (1999 (ed. española)), p. 186, citado en Orellana Aillón 2024, p. 26

Cita textual
«Estado = sociedad política + sociedad civil, es decir, hegemonía revestida de coerción.»

Antonio Gramsci — Cuadernos de la cárcel (1984 (ed. española)), p. 76, citado en Orellana Aillón 2024, p. 26. El Estado no gobierna solo por la fuerza (coerción); también necesita el consentimiento activo de la sociedad (hegemonía). Esa combinación es la que se disputa en una insurrección como la Guerra del Gas.

La raza y la división del trabajo: Quijano

Falta todavía una pieza: ¿por qué la etnia queda tan entrelazada con la clase en Bolivia, y no son solo dos categorías que "coinciden por casualidad"? Orellana Aillón recurre aquí a Aníbal Quijano.

Cita textual
«Las nuevas identidades históricas producidas sobre la base de la idea de raza, fueron asociadas a la naturaleza de los roles y lugares en la nueva estructura global de control del trabajo. Así, ambos elementos, raza y división del trabajo, quedaron estructuralmente asociados y reforzándose mutuamente.»

Aníbal Quijano — Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina (2000), p. 204, citado en Orellana Aillón 2024, p. 33. Esto explica por qué, en sociedades como la boliviana, no tiene mucho sentido analizar clase y etnia como dos ejes separados: nacieron entrelazados desde la colonia.

Economía y cultura en una sola lucha: el Manifiesto de Tiahuanacu

Esta fusión entre lo económico y lo étnico-cultural no es solo una construcción académica: aparece en documentos políticos bolivianos reales. El primer Manifiesto de Tiahuanacu, publicado a inicios de los años 70 por dirigentes del movimiento campesino katarista, lo planteó en una sola frase.

Cita textual
«Un pueblo que oprime a otro pueblo no puede ser libre, dijo el Inca Yupanqui a los españoles. Nosotros los campesinos quechuas y aymaras, lo mismo que los de otras culturas autóctonas del país, decimos lo mismo. Nos sentimos económicamente explotados y cultural y políticamente oprimidos.»

Movimiento campesino katarista (Manifiesto de Tiahuanacu) — Primer Manifiesto de Tiahuanacu (en Javier Hurtado, 1986, pp. 303-307) (c. 1973), citado en Orellana Aillón 2024, p. 29. Documento político boliviano real, no una síntesis académica externa: la propia dirigencia katarista ya articulaba explotación económica y opresión cultural como una sola cosa, décadas antes de que esta subsección se escribiera.

En diálogo con Zavaleta: dos historiadores marxistas bolivianos

Ya conoces de A.1 la "formación social abigarrada" de René Zavaleta Mercado: la coexistencia, sin articulación plena, de distintos modos de producción y tiempos históricos en un mismo país. El propio Orellana Aillón cita a Zavaleta al construir su argumento sobre cómo el desarrollo del capitalismo erosiona las antiguas solidaridades étnicas del antiguo régimen. Es decir, ambos autores comparten el diagnóstico de una sociedad boliviana compleja y no homogénea, pero cada uno construye una categoría propia para explicarla: "formación abigarrada" (Zavaleta) y "clase-etnia" (Orellana Aillón). No son la misma categoría, y notarás que ninguno de los dos se conforma con las herramientas conceptuales que vienen de fuera de Bolivia sin antes cuestionarlas.

Preguntas para pensar

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