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Módulo 3 · Sección A · Tema 1
Pueblos y culturas de Mesoamérica, los Andes y la Amazonía
Cuando los soldados de Hernán Cortés vieron por primera vez el mercado de Tlatelolco, en la capital azteca Tenochtitlan, quedaron asombrados: calculaban que pasaban por ahí sesenta mil personas cada día, más que en cualquier plaza que hubieran visto en España. ¿Qué tan 'primitivas' eran realmente las economías americanas antes de 1492?
Un mercado más grande que cualquiera en España
En 1519, el cronista Bernal Díaz del Castillo, soldado de la expedición de Hernán Cortés, describió el mercado de Tlatelolco, el gran centro comercial de la capital azteca Tenochtitlan, con una mezcla de asombro e incredulidad: filas organizadas por tipo de producto (oro, plata, plumas, textiles, cacao, esclavos, alimentos de todo tipo), jueces que resolvían disputas comerciales in situ, y un volumen de intercambio que él mismo comparó, sin encontrar nada parecido, con las ferias más grandes de Castilla o de Roma.
Este dato desmonta de entrada una idea muy extendida: que antes de la llegada europea, América era un continente de sociedades 'primitivas', sin organización económica compleja. Nada más lejos de la realidad. Este tema recorre tres grandes regiones, Mesoamérica, los Andes y la Amazonía, cada una con soluciones propias, sofisticadas y muy distintas entre sí, al problema universal de cómo organizar la producción, la distribución y el intercambio de una sociedad numerosa.
Mesoamérica: intensificación agrícola y comercio de larga distancia
La civilización azteca (mexica), con su capital en Tenochtitlan, hoy Ciudad de México, resolvió un problema territorial extremo: una ciudad de entre 200.000 y 300.000 habitantes, construida sobre un lago, sin apenas tierra firme para cultivar. La solución fueron las chinampas: islas artificiales de tierra fértil construidas sobre el lago de Texcoco, entrelazadas con canales navegables, que permitían hasta siete cosechas al año en la misma parcela. Era una de las formas de agricultura más productivas del mundo preindustrial, en cualquier continente.
Esa productividad agrícola sostuvo un sistema económico con dos pilares distintos: por un lado, el tributo (tlacalaquilli), que las provincias conquistadas debían entregar periódicamente al Estado mexica en textiles, alimentos, plumas preciosas y otros bienes; por otro, el comercio de larga distancia manejado por los pochteca, un gremio de comerciantes profesionales que viajaban cientos de kilómetros, gozaban de privilegios legales propios, y a menudo hacían de espías e informantes políticos para el imperio en las regiones que visitaban. La civilización maya, más al sur y ya en declive político hacia el siglo XVI, había desarrollado siglos antes una intrincada red de ciudades-Estado con astronomía de precisión aplicada directamente al calendario agrícola.
Los Andes: verticalidad ecológica y control de múltiples pisos
La civilización inca, con capital en el Cuzco, enfrentó un desafío geográfico distinto: una cordillera donde, en pocos kilómetros de distancia horizontal, se pasa de valles cálidos a punas heladas a más de 4.000 metros. La respuesta fue lo que la antropología llama control vertical de pisos ecológicos: una misma comunidad o el propio Estado mantenía acceso simultáneo a tierras de distinta altura, maíz en los valles bajos, papa y quinua en las alturas medias, pastoreo de camélidos en las punas, para diversificar el riesgo climático y no depender de un solo cultivo ni de una sola altitud.
Este sistema se sostenía sobre una red logística notable: el Qhapaq Ñan (camino real inca), más de 30.000 kilómetros de vías empedradas que conectaban todo el imperio, con tambos (postas de descanso y almacenamiento) a intervalos regulares y un sistema de corredores especializados, los *chasquis*, capaces de transmitir mensajes a cientos de kilómetros por día mediante relevos. Toda esta administración se registraba sin escritura alfabética, mediante el quipu: un sistema de cuerdas anudadas con información numérica (y probablemente también narrativa) que los especialistas todavía descifran solo parcialmente.
La Amazonía: la revisión de un prejuicio arqueológico
Durante buena parte del siglo XX, la arqueología asumió que la selva amazónica, con sus suelos tropicales pobres en nutrientes, solo pudo sostener poblaciones pequeñas y dispersas, sin organización política compleja. Investigaciones de las últimas décadas han revisado radicalmente esa idea. En el actual estado brasileño de Acre y zonas vecinas de Bolivia, se han identificado más de 450 geoglifos: enormes estructuras geométricas de tierra (círculos, cuadrados) de hasta varios cientos de metros de diámetro, solo visibles completas desde el aire, que implican una capacidad de organización social y de movimiento de tierra muy superior a lo que se asumía posible en la región.
Más revelador todavía es el descubrimiento de la terra preta de índio ('tierra negra de indio'): franjas de suelo amazónico artificialmente enriquecido con carbón vegetal, cerámica triturada y materia orgánica, que sigue siendo hasta hoy mucho más fértil que la tierra circundante sin intervención humana. No fue un accidente: fue una tecnología agrícola deliberada, sostenida durante generaciones, que permitió densidades de población amazónica hoy estimadas muy por encima de lo que se creía posible hasta hace apenas dos o tres décadas.
Preguntas para pensar
- ¿Por qué crees que la idea de que América era un continente de sociedades 'primitivas' antes de 1492 se mantuvo durante tanto tiempo, incluso en la investigación académica seria?
- El descubrimiento de los geoglifos y la terra preta amazónica es relativamente reciente. ¿Qué te dice esto sobre qué tan completo es realmente nuestro conocimiento histórico, incluso hoy?
- En A.2 vas a ver en detalle cómo funcionaba la economía incaica sin dinero ni mercados en el sentido en que los conocemos. Antes de leerlo, ¿qué mecanismos alternativos imaginas que podría haber usado una sociedad de millones de personas para producir y distribuir sin usar moneda?
Ejercicios y simulaciones de este tema
- Tres soluciones distintas a un mismo problema: producir y distribuir sin mercado capitalista
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Los ejercicios, las simulaciones y la autoevaluación funcionan en la plataforma LabEco.