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Módulo 20 · Sección H · Tema 4
H.4 La ley general de la acumulación capitalista
¿Qué le ocurre a quienes trabajan cuando el capital crece, se concentra y se vuelve más productivo?
La mina que se mecaniza: más producción, menos mineros
Tras la crisis del estaño, miles de mineros bolivianos quedaron sin trabajo: el relocalizamiento de 1985 (Historia Económica de Bolivia, E.1) cerró minas y dejó en la calle a trabajadores que ya no tenían a quién venderle su fuerza de trabajo. En otros momentos y otros sectores ocurre lo contrario: la expansión de un ramo atrae a miles de nuevos obreros, y la clase obrera crece.
Marx plantea que ambos movimientos, el de atraer y el de expulsar obreros, no son accidentes: forman parte de una ley propia del modo de producción capitalista. Este tema la enuncia paso a paso.
Primer escenario: la composición del capital no cambia
Supóngase que, al acumularse el capital, la composición del capital permanece igual: para poner en movimiento cierta masa de medios de producción siempre hace falta la misma masa de fuerza de trabajo. En ese caso, la demanda de trabajo y el fondo de subsistencia de los obreros crecen en proporción al capital, y tanto más rápidamente cuanto más rápido crezca éste.
El acrecentamiento del capital implica el incremento de su parte variable: una parte del plusvalor transformado en pluscapital se reconvierte siempre en capital variable. Con el ejemplo anterior: con 20% de capital variable, cada 100 de capital adicional dan empleo a 20 de salarios.
En esta fase, favorable a los obreros, el salario puede subir. Pero esa alza tiene un límite: no puede poner en peligro el carácter capitalista del proceso. El alza del salario denota, en el mejor de los casos, una merma cuantitativa del trabajo impago que el obrero debe ejecutar; y esa merma nunca alcanza el punto en que amenazaría el sistema. O bien el precio del trabajo sigue subiendo (y la acumulación se enlentece, porque se embota el aguijón de la ganancia), o bien la acumulación continúa, con lo cual el precio del trabajo vuelve a un nivel compatible con las necesidades de valorización del capital.
Marx lo dice así: el propio mecanismo del proceso capitalista remueve los obstáculos que genera transitoriamente. Y subraya algo decisivo: la relación de dependencia del obrero no desaparece. La fuerza de trabajo no se compra para satisfacer, mediante sus servicios o su producto, las necesidades personales del comprador: el objetivo es la valorización de su capital. Un salario más alto es, en realidad, el peso de las cadenas de oro que el asalariado se ha forjado: permite tenerlas menos tirantes.
«La fuerza de trabajo no se compra aquí para satisfacer, mediante sus servicios o su producto, las necesidades personales del comprador. El objetivo perseguido por éste es la valorización de su capital.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 767
«El aumento en el precio del trabajo, aumento debido a la acumulación del capital, sólo denota, en realidad, que el volumen y el peso de las cadenas de oro que el asalariado se ha forjado ya para sí mismo permiten tenerlas menos tirantes.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 767
Segundo escenario: la composición cambia — el capital constante crece más que el variable
Lo anterior es válido mientras la relación entre la masa de medios de producción y la masa de fuerza de trabajo no varíe. Pero con la acumulación se opera una gran revolución en esa relación. El grado social de productividad del trabajo se expresa en el volumen de los medios de producción que un obrero, durante un tiempo dado y con la misma tensión de la fuerza de trabajo, transforma en producto. Esa masa crece con la productividad: es, a la vez, consecuencia y condición de ella.
Por eso, a medida que avanza la acumulación, se modifica la composición orgánica del capital (la proporción entre la parte constante y la variable). Esa composición pasa, por ejemplo, de 1 : 1 a 2 : 1, 3 : 1, 4 : 1, 5 : 1, 7 : 1, de modo que el capital variable es una fracción cada vez menor del total: ½, ⅓, ¼, ⅕, ⅙, ⅛.
Consecuencia clave: la demanda de trabajo no está determinada por el volumen del capital global, sino por el de su parte constitutiva variable. Por eso decrece progresivamente, a medida que se acrecienta el capital global, en vez de aumentar proporcionalmente.
Un ejemplo que usa Marx: un capital de 6.000, dividido a partes iguales entre constante y variable (3.000 y 3.000), pasa a repartirse 80% y 20%. Si el capital crece hasta 18.000 (tres veces mayor):
v₀ = 6.000 × 0,5 = 3.000 (capital variable de partida) v₁ = 18.000 × 0,2 = 3.600 (capital variable luego de triplicarse el capital)
El capital se triplicó; el capital variable, la demanda de trabajo, aumentó solo en un quinto. Y para lograr ese aumento de un 20% en el empleo, el capital tuvo que triplicarse; antes, bastaba un aumento de un 20% del capital.
«Como la demanda de trabajo no está determinada por el volumen del capital global, sino por el de su parte constitutiva variable, ésta decrece progresivamente a medida que se acrecienta el capital global, en vez de aumentar proporcionalmente al incremento de éste.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 783
«El modo de producción específicamente capitalista, el consiguiente desarrollo de la fuerza productiva del trabajo, el cambio que ocasiona ese desarrollo en la composición orgánica del capital, no sólo corren parejas con el progreso de la acumulación o el incremento de la riqueza social.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 783. El pasaje continúa: estos factores avanzan con una rapidez incomparablemente mayor que la del progreso de la acumulación.
La sobrepoblación relativa: el ejército industrial de reserva
Si la demanda de trabajo crece más despacio que el capital, mientras la población obrera sigue creciendo, aparece una población obrera relativamente excedentaria: más de la que el capital necesita para valorizarse, y por tanto superflua. Marx lo formula como una conclusión central: la acumulación capitalista produce, y la produce en proporción a su energía y volumen, una población obrera relativamente excedentaria. Es una ley de población propia del modo de producción capitalista: cada modo de producción histórico tiene sus leyes de población, históricamente válidas.
Esa sobrepoblación es, al mismo tiempo, producto necesario de la acumulación y su palanca: constituye un ejército industrial de reserva a disposición del capital, que le pertenece como si lo hubiera criado a sus expensas. Permite que el capital se expanda súbitamente en un ramo sin que el crecimiento absoluto de la población sea su límite: al capital no le basta la cantidad de fuerza de trabajo que le suministra el incremento natural; para desenvolverse libremente requiere un ejército de reserva que no dependa de esa barrera natural.
Cómo regula los salarios. Los movimientos generales del salario están regulados exclusivamente por la expansión y contracción del ejército industrial de reserva, que se rigen por la alternancia de períodos del ciclo industrial. En las fases de estancamiento y prosperidad media, el ejército de reserva presiona sobre el ejército obrero activo; en las de sobreproducción y paroxismo, frena sus pretensiones. Por eso, la sobrepoblación relativa es el trasfondo sobre el que se mueve la ley de la oferta y la demanda de trabajo.
Cómo disciplina a quienes trabajan. El trabajo excesivo de la parte ocupada engrosa las filas de la reserva, y, a la inversa, la presión redoblada que ésta ejerce obliga a la ocupada a trabajar excesivamente y a someterse a los dictados del capital. La condena de una parte de la clase obrera al ocio forzoso mediante el exceso de trabajo de la otra se vuelve medio de enriquecimiento del capitalista.
«La acumulación capitalista produce de manera constante, y en proporción a su energía y a su volumen, una población obrera relativamente excedentaria, esto es, excesiva para las necesidades medias de valorización del capital y por tanto superflua.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 784
«Constituye un ejército industrial de reserva a disposición del capital, que le pertenece a éste tan absolutamente como si lo hubiera criado a sus expensas.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 786
«En todo y por todo, los movimientos generales del salario están regulados exclusivamente por la expansión y contracción del ejército industrial de reserva, las cuales se rigen, a su vez, por la alternación de períodos que se opera en el ciclo industrial.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 793
«La sobrepoblación relativa, pues, es el trasfondo sobre el que se mueve la ley de la oferta y la demanda de trabajo.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 795
Las formas de la sobrepoblación relativa
La sobrepoblación relativa existe en todos los matices. Todo obrero la integra mientras está semiocupado o desocupado por completo. Prescindiendo de las formas periódicas (las del ciclo industrial), adopta continuamente tres formas: la fluctuante, la latente y la estancada.
Fluctuante. En los centros de la industria moderna (fábricas, manufacturas, minas) se repele a los obreros y luego se los atrae de nuevo. Una parte de los obreros jóvenes es despedida al superar cierta edad, o cuando disminuye la demanda. Quedan ocupados en proporción decreciente respecto de la escala de la producción.
Latente. Cuando la producción capitalista se apodera de la agricultura, la demanda de población obrera rural decrece en términos absolutos con la acumulación. Una parte de la población rural está siempre en vías de convertirse en proletariado urbano o manufacturero, a la espera de circunstancias propicias. Esa fuente fluye constantemente: presupone, en el propio campo, una sobrepoblación latente, cuyo volumen solo se hace visible cuando los canales de desagüe se abren de par en par. Por eso al obrero rural se lo reduce al salario mínimo y tiene siempre un pie hundido en el pantano del pauperismo.
Estancada. Es parte del ejército obrero activo, pero con una ocupación absolutamente irregular. Ofrece al capital una masa extraordinaria de fuerza de trabajo latente. Sus condiciones de vida están por debajo del nivel medio normal de la clase obrera; por eso es la base de ciertos ramos de explotación del capital. Se caracteriza por el máximo de tiempo de trabajo y el mínimo de salario. Es la categoría de la industria domiciliaria.
El sedimento más bajo: el pauperismo. Se aloja en la esfera del pauperismo y comprende, prescindiendo de vagabundos y delincuentes, tres categorías: las personas aptas para el trabajo (cuyo número aumenta en las crisis y disminuye en las reanimaciones); los huérfanos y los hijos de indigentes, candidatos al ejército de reserva en épocas de prosperidad; y los degradados e incapacitados para trabajar: personas sin movilidad, mayores y víctimas de la industria (mutilados, enfermos crónicos, viudas). El pauperismo es el hospicio del ejército obrero activo y el peso muerto del ejército industrial de reserva.
«Prescindiendo de las diferencias formales periódicas de la sobrepoblación en el cambio de fases propio del ciclo industrial, [...] la sobrepoblación relativa adopta continuamente tres formas: la fluctuante, la latente y la estancada.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 798. El pasaje omite una subordinada intermedia, marcada con [...].
La ley general, absoluta, de la acumulación capitalista
Todo lo anterior se resume en una ley, que Marx formula de manera muy precisa.
Cuanto mayores sean la riqueza social, el capital en funciones, la magnitud y el vigor de su crecimiento y por tanto también la magnitud absoluta del proletariado y la fuerza productiva de su trabajo, tanto mayor será el ejército industrial de reserva. La fuerza de trabajo disponible se desarrolla por las mismas causas que la fuerza expansiva del capital. La magnitud proporcional del ejército de reserva se acrecienta a la par de las potencias de la riqueza. Y cuanto mayor sea ese ejército en proporción al ejército obrero activo, tanto mayor será la masa de la sobrepoblación consolidada, cuya miseria está en razón inversa a la tortura de su trabajo. Cuanto mayores sean, finalmente, las capas de la clase obrera formadas por menesterosos enfermizos y el ejército de reserva, tanto mayor será el pauperismo oficial.
Esta es la ley general, absoluta, de la acumulación capitalista.
Y de ello se deriva una consecuencia que Marx no atenúa: todos los métodos para la producción de plusvalor son a la vez métodos de acumulación, y toda expansión de ésta se convierte, a su vez, en medio para el desarrollo de aquellos métodos. Por eso, a medida que se acumula el capital, empeora la situación del obrero, sea cual fuere su remuneración, alta o baja. La ley que mantiene un equilibrio constante entre la sobrepoblación relativa y el volumen e intensidad de la acumulación encadena al obrero al capital con grillos más firmes que las cuñas con que Hefesto aseguró a Prometeo a la roca.
El resultado: la acumulación de riqueza en un polo es al propio tiempo acumulación de miseria, tormentos de trabajo, esclavitud, ignorancia, embrutecimiento y degradación moral en el polo opuesto, es decir, donde se halla la clase que produce su propio producto como capital.
Una precisión de método: "miseria" aquí no es solo una cuestión de nivel de ingresos. Un salario más alto es compatible con ella, porque se refiere a la situación relativa y social del obrero: dependencia, inseguridad, intensidad del trabajo, desgaste, exclusión. Y, como toda ley, ésta "se modifica por múltiples circunstancias" que Marx no analiza aquí.
«Esta es la ley general, absoluta, de la acumulación capitalista.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 803
«De esto se sigue que, a medida que se acumula el capital, empeora la situación del obrero, sea cual fuere su remuneración, alta o baja.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 805
«La acumulación de riqueza en un polo es al propio tiempo, pues, acumulación de miseria, tormentos de trabajo, esclavitud, ignorancia, embrutecimiento y degradación moral en el polo opuesto, esto es, donde se halla la clase que produce su propio producto como capital.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 805
Concentración y centralización del capital
Al acumularse el capital cambian también las relaciones entre los capitales. Marx distingue dos movimientos.
Concentración. Todo capital individual es una concentración mayor o menor de medios de producción, con el comando correspondiente sobre un ejército mayor o menor de obreros. La acumulación amplía esa concentración: crece la masa de riqueza que funciona como capital en manos de capitalistas individuales. Pero a la vez, de los capitales originarios se desgajan ramificaciones, y crece el número de capitalistas. De ahí que la acumulación se presente como repulsión de muchos capitales individuales entre sí.
Centralización. Contra ese fraccionamiento opera la atracción entre capitales: no es una concentración simple (idéntica a la acumulación), sino una concentración de capitales ya formados, la abolición de su autonomía individual, la expropiación del capitalista por el capitalista y la transformación de muchos capitales menores en pocos capitales mayores. Su campo de acción no está limitado por el crecimiento absoluto de la riqueza social.
Dos palancas la aceleran. La competencia: se libra mediante el abaratamiento de las mercancías, que depende de la productividad, y ésta, de la escala de la producción; por eso los capitales mayores derrotan a los menores. Y el crédito, que "atrae hacia las manos de capitalistas individuales o asociados los medios dinerarios que, en masas mayores o menores, están dispersos por la superficie de la sociedad": es la máquina específica para la centralización de los capitales.
La concentración es también una palanca del desarrollo capitalista: abrevia y acelera la transformación de procesos de producción dispersos en procesos combinados socialmente y ejecutados en gran escala, y fundamenta un trastocamiento constante del modo de producción.
«Con la acumulación del capital se desarrolla, por consiguiente, el modo de producción específicamente capitalista, y con el modo de producción específicamente capitalista la acumulación del capital.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 777
«Se trata de la concentración propiamente dicha, a diferencia de la acumulación.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 778. Ediciones posteriores de la obra emplean aquí el término "centralización" en lugar de "concentración".
Preguntas para pensar
- Tras el cierre de minas de 1985, ¿quiénes pasaron a formar el ejército de reserva, y qué efecto tuvo su presencia sobre los salarios y las condiciones de quienes seguían trabajando?
- Si la riqueza de un país crece y la productividad aumenta, ¿qué indicadores habría que mirar, además del salario medio, para evaluar si mejora la situación relativa de quienes trabajan según esta ley?
Ejercicios y simulaciones de este tema
- Capital variable y demanda de trabajo según la composición del capital
- Las formas de la sobrepoblación relativa
- La ley general de la acumulación
Los ejercicios, las simulaciones y la autoevaluación funcionan en la plataforma LabEco.