LabEco

LabEco › Economía Política I › Las dos formas fundamentales del salario: por tiempo y a destajo

Módulo 20 · Sección G · Tema 2

G.2 Las dos formas fundamentales del salario: por tiempo y a destajo

¿Qué cambia cuando el salario se paga por horas y cuando se paga por piezas, y qué sigue igual?

Una hora, una pieza: dos maneras de poner precio al trabajo

En Bolivia el trabajo se paga de maneras muy distintas: un sueldo mensual para el empleado de oficina, un jornal por día para quien trabaja en la construcción, un pago por pieza para quien cose prendas o por tarea para quien carga y descarga. Son formas muy diferentes de decir cuánto se recibe, y sin embargo la economía política las considera dos formas de lo mismo.

Este tema muestra que el salario por tiempo y el salario a destajo (o por piezas) son formas modificadas del mismo valor de la fuerza de trabajo, y por qué una y otra convienen al capital según el caso: la primera permite alargar la jornada; la segunda mide con precisión la intensidad del trabajo.

El salario por tiempo: jornal, semana y mes

El salario adopta formas sumamente variadas, aunque Marx analiza solo las dos formas básicas predominantes. La venta de la fuerza de trabajo se verifica siempre por espacios de tiempo determinados. Por eso la forma transmutada en que se representa directamente el valor diario, semanal, etc., de la fuerza de trabajo es la del salario por tiempo: el jornal, el sueldo semanal o mensual.

Las leyes que rigen el cambio de magnitudes del precio de la fuerza de trabajo y del plusvalor (vistas en la sección quinta) se transforman, por una simple modificación formal, en leyes del salario. Y la distinción entre el valor de cambio de la fuerza de trabajo y la masa de medios de subsistencia en que se convierte reaparece como la distinción entre el salario nominal y el salario real.

El salario nominal es la suma de dinero que percibe el obrero por su trabajo diario, semanal o mensual: su importe. Pero según la extensión de la jornada, esa misma suma puede representar un precio muy distinto del trabajo. Por eso hay que distinguir entre el importe total del salario y el precio del trabajo. ¿Cómo se llega a ese precio? Dividiendo el valor diario medio de la fuerza de trabajo entre el número de horas de la jornada laboral media. El precio de la hora de trabajo servirá de unidad de medida del precio del trabajo.

Cita textual
«La venta de la fuerza de trabajo siempre se verifica, como se recordará, por espacios de tiempo determinados.»

Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 661

Cita textual
«El precio de la hora de trabajo, hallado de esta manera, servirá de unidad de medida al precio del trabajo.»

Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 662

Un mismo jornal, un precio de la hora de trabajo que se mueve: paso a paso

Hay una consecuencia importante: el jornal o el salario semanal puede mantenerse incambiado aunque el precio del trabajo disminuya continuamente. Con el ejemplo de Marx: el valor diario de la fuerza de trabajo es de 3 chelines, es decir, 36 peniques.

Jornada de 10 horas: 36 ÷ 10 = 3,6          (peniques por hora, es decir, 3 3/5 peniques)
Jornada de 12 horas: 36 ÷ 12 = 3          (peniques por hora)
Jornada de 15 horas: 36 ÷ 15 = 2,4          (peniques por hora, es decir, 2 2/5 peniques)

El jornal (36 peniques) es el mismo, pero el precio de la hora de trabajo baja cuando la jornada se alarga. A la inversa, el jornal puede aumentar mientras el precio del trabajo se mantiene constante, o incluso desciende. Si el precio de la hora es de 3,6 peniques y la jornada pasa de 10 a 12 horas, el jornal sube a 12 × 3,6 = 43,2 peniques (3 chelines 7 1/5 peniques), sin que haya variado el precio del trabajo.

De ello se sigue una ley general: si la cantidad de trabajo diario, semanal, etc., está dada, el jornal o el salario semanal depende del precio del trabajo; si, en cambio, está dado el precio del trabajo, el jornal o el salario semanal depende de la cantidad de trabajo diario o semanal. Para saber si un salario subió o bajó realmente hay que mirar las dos cosas a la vez: el importe y el tiempo trabajado.

Cita textual
«Por consiguiente, también en el caso del salario por tiempo es necesario distinguir entre importe total del salario, del jornal, del salario semanal, etc., y precio del trabajo.»

Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 662

Cita textual
«De esto se desprende que el jornal, el salario semanal, etcétera, puede mantenerse incambiado aunque el precio del trabajo disminuya continuamente.»

Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 662

Tiempo extra, subocupación y el "precio normal del trabajo"

El salario por tiempo ofrece al capital cuatro posibilidades que vale la pena nombrar.

La jornada puede alargarse sin pagar más. En muchos ramos donde predomina el salario por tiempo y no hay límites legales, surgió espontáneamente la costumbre de considerar normal la jornada hasta cierto punto (por ejemplo, 10 horas). Más allá de ese límite se paga tiempo extra (*over-time*), que se remunera mejor por hora, aunque a menudo en proporción ridículamente exigua. Incluso entonces, el capitalista se apropia gratuitamente de trabajo: con el ejemplo anterior, en la hora normal se apropia de media hora de trabajo y, en la hora extra a 4 peniques, de un tercio de hora.

La subocupación. Cuando el obrero trabaja menos horas, percibe menos: con jornada de 6 u 8 horas y el mismo precio por hora, el jornal cae a 1½ o 2 chelines. Como necesita 6 horas de trabajo para producir su valor, si trabaja menos que eso, no produce ni su salario.

La conexión entre trabajo pago e impago desaparece. El capitalista puede extraer cierta cantidad de plustrabajo sin concederle al obrero el tiempo necesario para su autoconservación. Puede anular toda regularidad de la ocupación y hacer que el trabajo excesivo alterne con la desocupación relativa, según su comodidad y sus intereses momentáneos.

La competencia entre obreros. Si el trabajo de un obrero se prolonga, aumenta la oferta de trabajo y la competencia permite reducir el precio del trabajo: la prolongación de la jornada, a su vez, reduce el precio del trabajo.

Por eso, cuanto más extensa es la jornada en un ramo, más bajo es el salario. Es lo que se observa en la comparación de ramos con y sin ley fabril: en los primeros, el salario aumenta; en los segundos, se abate donde se trabaja 14 a 15 horas por día. La limitación legal de la jornada pone fin a muchos de estos abusos.

Cita textual
«La conexión entre el trabajo pago y el impago queda abolida.»

Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 664

Cita textual
«Es generalmente sabido que cuanto más extensa sea la jornada laboral en un ramo de la industria, tanto más bajo será el salario.»

Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 667

El pago a destajo: la forma transmutada del salario por tiempo

El pago a destajo (salario por piezas) no es otra cosa que la forma transmutada del salario por tiempo, así como el salario por tiempo es la forma transmutada del valor o precio de la fuerza de trabajo. A primera vista parece que lo que el obrero vende no fuera la función de su fuerza de trabajo, trabajo vivo, sino trabajo ya objetivado en el producto, y que el precio de ese trabajo no se determinara por el valor diario de la fuerza de trabajo dividido por la jornada, sino por la capacidad de rendimiento del productor.

Marx lo resuelve con un ejemplo, paso a paso.

Paso 1: los datos. La jornada es de 12 horas, 6 de ellas pagas y 6 impagas. El producto de valor de la jornada es de 6 chelines, es decir, 72 peniques. Cada hora produce 72 ÷ 12 = 6 peniques de valor.

Paso 2: la producción. Con el grado medio de intensidad y destreza, un obrero produce en 12 horas 24 piezas.

Paso 3: el valor de cada pieza. Descontando el capital constante, el valor de cada pieza es de 72 ÷ 24 = 3 peniques.

Paso 4: el pago por pieza. El obrero percibe 1,5 peniques por pieza. En 24 piezas, 24 × 1,5 = 36 peniques, es decir, 3 chelines: el mismo jornal de la forma por tiempo.

Paso 5: la lectura. Como en el salario por tiempo, es indiferente decir que el obrero trabaja 6 horas para sí y 6 para el capitalista; aquí da lo mismo decir que de cada pieza la mitad está paga y la mitad impaga, o que el precio de 12 piezas solo repone el valor de la fuerza de trabajo y las otras 12 encierran el plusvalor.

La forma del pago a destajo es tan irracional como la del salario por tiempo. No expresa directamente ninguna relación de valor. En el salario por tiempo, el trabajo se mide por su duración directa; en el pago a destajo, por la cantidad de productos en que se condensa el trabajo durante un tiempo determinado. Pero el precio del tiempo mismo de trabajo queda determinado, en última instancia, por la ecuación valor del trabajo diario = valor diario de la fuerza de trabajo.

Cita textual
«El pago a destajo no es otra cosa que la forma transmutada del salario por tiempo, así como el salario por tiempo es la forma transmutada del valor o precio de la fuerza de trabajo.»

Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 671

Cita textual
«La forma del pago a destajo es tan irracional como la del salario por tiempo.»

Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 673

Lo que el destajo le da al capital: intensidad medida, vigilancia innecesaria, intermediarios y competencia

El pago a destajo le sirve al capital de cuatro maneras.

Mide con precisión la intensidad del trabajo. Solo cuenta como tiempo de trabajo socialmente necesario el que se encarna en una cantidad de mercancías determinada previamente y fijada por la experiencia. En los grandes talleres de sastrería de Londres, por ejemplo, una pieza se denominaba "una hora" o "media hora", a razón de 6 peniques por hora. Si el obrero carece de la capacidad de rendimiento media y no puede cumplir con un mínimo de obra diaria, se lo despide.

Hace superflua la vigilancia. La calidad y la intensidad del trabajo quedan controladas por la propia forma del salario: el obrero cobra solo por lo que cumple con el estándar. Esa es la base de la industria doméstica moderna y del sistema de explotación y opresión articulado jerárquicamente.

Facilita el subarriendo del trabajo (*sub-letting of labour*): la interposición de intermediarios entre el capitalista y el obrero. La ganancia de esos intermediarios proviene exclusivamente de la diferencia entre el precio que paga el capitalista y la parte de ese precio que dejan llegar al obrero. En Inglaterra, ese sistema se llamó *sweating system* ("sistema de sudor"). También permite que el capitalista concluya un contrato con un obrero principal que se encarga de contratar y pagar a sus auxiliares: la explotación de los obreros por el capital se realiza mediante la explotación del obrero por el obrero.

Estimula el interés personal en la intensificación y fomenta la competencia. Una vez dado el pago a destajo, el interés personal del obrero estriba en emplear su fuerza de trabajo de la manera más intensa posible, lo que facilita al capitalista elevar el grado normal de intensidad. También estriba en prolongar la jornada para aumentar su ingreso. Y desarrolla la individualidad, con el sentimiento de libertad e independencia, pero también la competencia entre los obreros, de unos contra otros: tiende a aumentar los salarios individuales por encima del nivel medio y, a la vez, a abatir ese nivel. Cuando el pago a destajo se ha consolidado como tarifa tradicional, la rebaja de la tarifa presenta dificultades; el capital recurre entonces, a veces, a transformarlo violentamente en salario por tiempo.

Cita textual
«Esta forma de pago brinda al capitalista una medida rigurosamente precisa de la intensidad del trabajo.»

Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 674

Cita textual
«El pago a destajo, por un lado, facilita la interposición de parásitos entre el capitalista y el obrero, el subarriendo del trabajo (sub-letting of labour).»

Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 675

Cita textual
«Una vez dado el pago a destajo, naturalmente, el interés personal del obrero estriba en emplear su fuerza de trabajo de la manera más intensa posible, lo que facilita al capitalista la elevación del grado normal de la intensidad.»

Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 675

Preguntas para pensar

Ejercicios y simulaciones de este tema

Abrir con los ejercicios interactivos

Los ejercicios, las simulaciones y la autoevaluación funcionan en la plataforma LabEco.