LabEco › Economía Política I › El salario: del valor de la fuerza de trabajo al precio del trabajo
Módulo 20 · Sección G · Tema 1
G.1 El salario: del valor de la fuerza de trabajo al precio del trabajo
¿Por qué un salario que paga el valor de la fuerza de trabajo parece pagar el trabajo entero?
Cada año, un decreto fija cuánto vale "una jornada"
Cada año, en Bolivia, el incremento salarial del sector privado y el nuevo Salario Mínimo Nacional (SMN) salen de una negociación entre el Gobierno y la Central Obrera Boliviana, formalizada en un Decreto Supremo. El Decreto Supremo 5383, del 1 de mayo de 2025, fijó el incremento en 5% sobre el haber básico y elevó el SMN a Bs 2.750 (Macroeconomía II, A.1).
Cuando alguien recibe su sueldo, lo que ve es una cantidad de dinero que se paga por un mes de trabajo, o por un día, o por una hora. Esa cantidad parece pagar el trabajo: tanto por tanto trabajo. Y sin embargo, si todo el trabajo se pagara a su valor, no quedaría ningún excedente para el capital, como se vio en la Sección D. La pregunta de este tema es cómo puede ser que el salario parezca pagar todo el trabajo cuando, en realidad, paga el valor de la fuerza de trabajo, y qué se oculta con ello.
En la superficie: el salario como "precio del trabajo"
En la superficie de la sociedad burguesa, el salario se presenta como precio del trabajo: una cantidad de dinero que se paga por una cantidad de trabajo. Se habla del valor del trabajo y, a su expresión en dinero, se la llama precio necesario o natural del trabajo. También se habla de los precios de mercado del trabajo, que oscilan por encima o por debajo de aquel precio.
Pero esa expresión plantea una dificultad inmediata. ¿Qué es el valor de una mercancía? La forma objetiva del trabajo social gastado para producirla. ¿Y cómo se mide? Por la cantidad de trabajo que contiene. ¿Cómo se determinaría entonces el valor de una jornada de 12 horas? Por las 12 horas de trabajo que contiene una jornada de 12 horas: una huera tautología.
Hay otra dificultad. Para que el trabajo pudiera venderse en el mercado como mercancía, tendría que existir antes de ser vendido. Pero si el trabajador pudiera darle al trabajo una existencia autónoma, lo que vendería sería una mercancía, no su trabajo. Y un intercambio directo de dinero (trabajo objetivado) por trabajo vivo, o bien anularía la ley del valor, o bien anularía la producción capitalista misma, que se funda en el trabajo asalariado.
Un ejemplo con números: la jornada de 12 horas se representa en un valor dinerario de 6 chelines. Si se intercambiaran equivalentes, el obrero percibiría 6 chelines por 12 horas de trabajo. Entonces no habría plusvalor y el capital no sería tal. O bien percibe menos de 6 chelines, es decir, menos de 12 horas de trabajo: así, 12 horas de trabajo se intercambiarían por 10, por 6. Esa desigualdad no solo suprime la determinación del valor: es una contradicción que se destruye a sí misma, y que ni siquiera puede formularse como ley.
«En la superficie de la sociedad burguesa, el salario del obrero se pone de manifiesto como precio del trabajo, como determinada cantidad de dinero que se paga por determinada cantidad de trabajo.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 651
«En el mercado, lo que se contrapone directamente al poseedor de dinero no es en realidad el trabajo, sino el obrero. Lo que vende este último es su fuerza de trabajo.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 653
«En la expresión "valor del trabajo", el concepto de valor no sólo se ha borrado por completo, sino que se ha transformado en su contrario.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 653
Lo que se vende, y lo que se paga: la forma transmutada, paso a paso
El valor y el precio de la fuerza de trabajo se presentan, en el salario, en una forma transmutada. Con las cifras de Marx se ve en cinco pasos.
Paso 1: la jornada. La jornada laboral habitual es de 12 horas.
Paso 2: el valor de la fuerza de trabajo. El valor diario de la fuerza de trabajo asciende a 3 chelines, la expresión dineraria de un valor en el que se representan 6 horas de trabajo (el tiempo de trabajo necesario).
Paso 3: el producto de valor. Como el obrero trabaja 12 horas, el producto de valor de la jornada es de 6 chelines: el doble de lo que se paga.
Paso 4: lo que parece. Si el obrero percibe 3 chelines, en la superficie el valor del trabajo de 12 horas sería de 3 chelines. Se obtiene un resultado, a primera vista absurdo: el trabajo de 12 horas vale 3 chelines, mientras su producto de valor es de 6 chelines. De ahí se desprende que el valor del trabajo siempre tiene que ser necesariamente menor que el producto del valor, puesto que el capitalista siempre hace funcionar la fuerza de trabajo durante más tiempo del necesario para que se reproduzca el valor de la misma.
Paso 5: lo que se oculta. El valor de 3 chelines en que se representa la parte paga de la jornada, es decir, el trabajo de 6 horas, aparece como el valor o el precio de la jornada total de 12 horas, que contiene 6 horas impagas.
Si se expresa la jornada J como la suma de las horas pagas (TTN) y las impagas (TTE), con un valor de ½ chelín por hora trabajada, resulta:
J = TTN + TTE = 6 + 6 = 12 (la jornada, en horas) S = 6 × ½ = 3 (el salario o valor de la fuerza de trabajo, en chelines) PV = 12 × ½ = 6 (el producto de valor de la jornada entera, en chelines)
La forma del salario borra toda huella de la división de la jornada laboral entre trabajo necesario y plustrabajo, entre trabajo pago e impago. Todo trabajo aparece como trabajo pago.
«Como el valor del trabajo no es más que una expresión irracional para designar el valor de la fuerza de trabajo, de suyo se obtiene el resultado de que el valor del trabajo siempre tiene que ser necesariamente menor que el producto del valor, puesto que el capitalista siempre hace funcionar a la fuerza de trabajo durante más tiempo del necesario para que se reproduzca el valor de la misma.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 656
«La forma del salario, pues, borra toda huella de la división de la jornada laboral entre trabajo necesario y plustrabajo, entre trabajo pago e impago. Todo trabajo aparece como trabajo pago.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 657
Por qué la forma salario parece natural: la esclavitud, la servidumbre y el asalariado
Marx compara la forma del salario con otras formas de trabajo para mostrar qué es lo peculiar de ésta.
En la prestación personal servil, el trabajo del siervo para sí mismo y su trabajo forzado para el señor se distinguen, de manera palmariamente sensible, tanto en el espacio como en el tiempo: se sabe qué parte de la semana se trabaja en la tierra propia y cuál en la del señor.
En el trabajo esclavo, incluso la parte de la jornada en que el esclavo solo repone el valor de sus propios medios de subsistencia, en la cual en realidad trabaja para sí mismo, aparece como trabajo para su amo. Todo su trabajo toma la apariencia de trabajo impago.
En el trabajo asalariado, por el contrario, incluso el plustrabajo o trabajo impago aparece como pago. Allí la relación de propiedad vela el trabajar para sí mismo del esclavo; aquí, la relación dineraria encubre el trabajar gratuito del asalariado.
Esa inversión explica por qué la forma salario es tan persistente. Sobre esa forma de manifestación, que vuelve invisible la relación efectiva y precisamente muestra lo opuesto de dicha relación, se fundan todas las nociones jurídicas tanto del obrero como del capitalista, las mistificaciones del modo capitalista de producción y las ilusiones de libertad que lo acompañan.
En el momento de la compra, además, el trabajo parece una mercancía como cualquier otra: el dinero realiza el valor del trabajo suministrado en su función de medio de pago, después de que el obrero trabajó. Y el "valor de uso" que el obrero entrega no es en realidad su fuerza de trabajo sino su función, un trabajo útil determinado (el del zapatero, el del hilandero). Que ese mismo trabajo sea, desde otro ángulo, el elemento general creador de valor, es algo que queda fuera de la conciencia ordinaria.
«Allí la relación de propiedad vela el trabajar para sí mismo del esclavo; aquí, la relación dineraria encubre el trabajar gratuito del asalariado.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 657
«Sobre esta forma de manifestación, que vuelve invisible la relación efectiva y precisamente muestra lo opuesto de dicha relación, se fundan todas las nociones jurídicas tanto del obrero como del capitalista.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 657
Lo que el capitalista ve y lo que la economía política clásica casi ve
Para el obrero, de hecho, su trabajo de 12 horas es el medio que le permite comprar los 3 chelines. El valor de su fuerza de trabajo puede variar con el valor de sus medios de subsistencia (de 3 a 4 chelines, o de 3 a 2), pero el obrero siempre proporciona 12 horas de trabajo: por eso todo cambio en el equivalente que recibe se le aparece como un cambio en el valor o el precio de sus 12 horas de trabajo. Esa circunstancia llevó a Adam Smith, que trataba la jornada como una magnitud constante, a sostener que el valor del trabajo era constante aunque variara el valor de los medios de subsistencia.
Desde el punto de vista del capitalista, que quiere obtener la mayor cantidad posible de trabajo por la menor cantidad posible de dinero, le interesa únicamente la diferencia entre el precio de la fuerza de trabajo y el valor que crea su funcionamiento. Procura comprar todas las mercancías al precio más bajo posible y por eso cree encontrar el origen de su ganancia en comprar por debajo del valor y vender por encima. De ahí que no caiga en la cuenta de que, si existiera realmente algo así como el valor del trabajo y lo pagara, no existiría capital: su dinero no se transformaría en capital.
La economía política clásica. Tomó prestada de la vida cotidiana la categoría "precio del trabajo", sin someterla a crítica. Cuando intentó determinar el "precio natural del trabajo" por sus costos de producción, hizo en realidad otra cosa: determinó el valor de la fuerza de trabajo, la capacidad que existe en la persona del obrero, tan diferente de su función, el trabajo, "como una máquina lo es de sus operaciones". Pero no tomó conciencia de que su propio análisis había llevado a resolver el supuesto "valor del trabajo" en el valor de la fuerza de trabajo. Por eso se movió, dice Marx, en un círculo vicioso sin adelantar un solo paso.
La economía política clásica tropieza casi con la verdadera relación de las cosas, pero no la formula conscientemente. No podrá hacerlo mientras esté envuelta en su piel burguesa.
«Para él, de hecho, su trabajo de 12 horas es el medio que le permite comprar los 3 chelines.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 658
«La economía política clásica tropieza casi con la verdadera relación de las cosas, pero no la formula conscientemente, sin embargo. No podrá hacerlo mientras esté envuelta en su piel burguesa.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 660
Preguntas para pensar
- Cuando se pregunta "¿cuánto se paga por hora?", se parte de la idea de que el salario paga todo el tiempo trabajado. ¿Qué información adicional se necesitaría para saber qué parte del día corresponde al valor de la fuerza de trabajo?
- Cada año se discute el aumento salarial frente al costo de vida. En los términos de este tema, ¿qué se está discutiendo: el precio del trabajo o el valor de la fuerza de trabajo? ¿Qué parte de la jornada queda fuera de esa discusión?
Ejercicios y simulaciones de este tema
- Lo que parece pagarse y lo que realmente se paga
- Apariencia y esencia en el salario
- El salario como forma transmutada
Los ejercicios, las simulaciones y la autoevaluación funcionan en la plataforma LabEco.