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LabEco › Economía Política I › Producción de plusvalor relativo y subsunción real del trabajo al capital

Módulo 20 · Sección F · Tema 5

F.5 Producción de plusvalor relativo y subsunción real del trabajo al capital

¿Por qué solo cuando se produce plusvalor relativo existe, en sentido propio, un modo de producción capitalista?

Un taller con patrón y un taller con máquinas: dos grados de dominio del capital

En el siglo XIX, el empresario minero podía contratar mineros, ordenarles que trabajaran más y descontarles las faltas del lunes. Con eso lograba tiempo de trabajo, pero no controlaba cómo se trabajaba: el oficio, el ritmo y la manera de picar la veta seguían siendo del minero, que además se desplazaba entre la mina y su comunidad (Historia Económica de Bolivia, B.1).

Más tarde, con campamentos permanentes, maquinaria y organización del trabajo por la empresa, el capital pasó a decidir el método, el ritmo y la distribución de las tareas. Entre un caso y otro hay una diferencia de grado en el dominio del capital sobre el trabajo. Este tema le pone nombre: la diferencia entre subsunción formal y subsunción real, y su vínculo con el plusvalor absoluto y el relativo.

Dos métodos, un mismo objetivo: producir tiempo excedente

Se dispone ahora de las dos vías para aumentar el tiempo excedente.

Plusvalor absoluto. Se obtiene prolongando la jornada con el tiempo necesario constante. Trae aparejado que las condiciones de trabajo se transformen en capital y los trabajadores en asalariados; que el proceso de producción sea al mismo tiempo el proceso en que el capital consume fuerza de trabajo (y por tanto esté bajo su control directo); y que se prolongue el proceso de trabajo más allá del punto en que el obrero solo produjo un equivalente de su salario. Puede ocurrir sobre la base de modos de explotación que se conservan históricamente sin intervención del capital: entonces no se opera más que una metamorfosis formal.

Plusvalor relativo. Se obtiene reduciendo el tiempo de trabajo necesario mediante el desarrollo de la fuerza productiva del trabajo, y mantiene la jornada. Trae aparejada una revolución del proceso laboral mismo: ya no alcanza con prolongarlo, es necesario darle una nueva configuración.

Con esto se fija la diferencia de fondo. El absoluto "toma" el proceso de trabajo como está y lo alarga. El relativo lo transforma.

Cita textual
«Por eso, la producción del plusvalor absoluto únicamente presupone la subsunción formal del trabajo en el capital.»

Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 617

Cita textual
«Ya no alcanza con prolongarlo: es necesario darle una nueva configuración.»

Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 618

Subsunción formal y subsunción real

La producción del plusvalor relativo supone un modo de producción específicamente capitalista, que con sus métodos, medios y condiciones solo surge y se desenvuelve, de manera espontánea, sobre el fundamento de la subsunción formal del trabajo en el capital. En lugar de la subsunción formal, hace su entrada en escena la subsunción real del trabajo en el capital.

Subsunción formal. El capital se apodera del proceso de trabajo tal como lo encuentra (la producción artesanal, campesina, de hacienda) y lo somete a su mando, pero no cambia la base técnica. El trabajo está formalmente bajo el capital, pero el obrero conserva el control del proceso de trabajo: el saber, la herramienta y el ritmo siguen siendo suyos. Es la forma que corresponde al plusvalor absoluto.

Subsunción real. El capital transforma el proceso de trabajo mismo: revoluciona sus condiciones técnicas y sociales (cooperación, manufactura, maquinaria, organización científica del trabajo). El proceso de trabajo deja de ser algo que el obrero domina y pasa a ser algo que el capital diseña y controla. Es la forma que corresponde al plusvalor relativo.

Entre ambas existen formas híbridas en las que al productor no se le extrae el plustrabajo mediante coerción directa ni se ha verificado la subordinación formal: junto a los productores autónomos (artesanos, campesinos) hacen su aparición el usurero o el comerciante, el capital usurario o comercial, que succiona parasitariamente a dichos productores. El predominio de esa forma en una sociedad excluye el modo de producción capitalista, aunque puede servir de transición hacia él. Algunas formas híbridas se reproducen todavía hoy, por ejemplo en la industria domiciliaria moderna.

Cita textual
«La producción del plusvalor relativo, pues, supone un modo de producción específicamente capitalista, que con sus métodos, medios y condiciones sólo surge y se desenvuelve, de manera espontánea, sobre el fundamento de la subsunción formal del trabajo en el capital. En lugar de la subsunción formal, hace su entrada en escena la subsunción real del trabajo en el capital.»

Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 618

Cita textual
«El predominio de esta forma de explotación en una sociedad excluye el modo de producción capitalista, aunque, como en la Baja Edad Media, puede servir de transición hacia el mismo.»

Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 618

El modo de producción capitalista propiamente dicho

Mientras el capital se limita al plusvalor absoluto, es una forma de explotación sobre una base técnica heredada. Cuando la subsunción real se generaliza, el capital cambia el modo de producir de toda la sociedad: se apodera de todos los ramos de la producción decisivos y el modo de producción específicamente capitalista deja de ser un simple medio para el plusvalor relativo. Se convierte en la forma general, socialmente dominante, del proceso de producción.

Como método particular para la producción de plusvalor relativo, opera de dos maneras: primero, en tanto se apodera de industrias que hasta entonces estaban subordinadas solo formalmente al capital (su propagación); segundo, en tanto los cambios en los métodos de producción revolucionan continuamente las industrias que ya habían caído en su órbita.

De ahí que el capitalismo propiamente dicho exista solo allí donde se produce plusvalor relativo, es decir, donde el capital cambia la base técnica de la sociedad y desarrolla su propio modo de producción. No basta con tener obreros asalariados: hace falta que el proceso de trabajo mismo responda a las necesidades de valorización del capital.

Marx añade una observación importante sobre el concepto de trabajo productivo. Al ampliarse el carácter cooperativo del proceso de trabajo, se amplía el concepto de trabajo productivo y de su portador, el obrero productivo (ya no hace falta que cada uno toque el objeto de trabajo: basta con ser parte del obrero combinado). Pero a la vez el concepto se vuelve más restringido: solo es productivo el trabajador que produce plusvalor para el capitalista, que sirve a la autovalorización del capital.

Cita textual
«Sólo es productivo el trabajador que produce plusvalor para el capitalista o que sirve para la autovalorización del capital.»

Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 616

Cita textual
«En general, no bien se apodera totalmente de un ramo de la producción, y aun más cuando se ha adueñado de todos los ramos de producción decisivos, el modo de producción específicamente capitalista deja de ser un simple medio para la producción del plusvalor relativo. Se convierte ahora en la forma general, socialmente dominante del proceso de producción.»

Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 619

Absoluto y relativo: dos nombres para un mismo movimiento

La distinción entre plusvalor absoluto y relativo no puede entenderse como un par de opuestos. Marx observa que, desde cierto punto de vista, la diferencia entre ambos parece ser enteramente ilusoria.

El plusvalor relativo es absoluto: porque trae aparejada una prolongación absoluta de la jornada laboral por encima del tiempo de trabajo necesario para la existencia del obrero mismo. Aunque la jornada total no cambie, el tiempo excedente aumenta en términos absolutos.

El plusvalor absoluto es relativo: porque condiciona un desarrollo de la productividad laboral que permite confinar el tiempo de trabajo necesario a una parte de la jornada laboral. Para que haya excedente en una jornada, la fuerza productiva del trabajo debe ser lo bastante alta como para que el tiempo necesario sea una parte y no la totalidad del día.

Pero esa apariencia de identidad se desvanece cuando se tiene en cuenta el movimiento del plusvalor: en el absoluto, la tasa aumenta porque se alarga la jornada; en el relativo, porque cambia la proporción entre las dos partes de la jornada. Y mientras que el absoluto encuentra un límite en la duración del día, el relativo no depende de alargarlo: puede avanzar mientras la productividad pueda aumentar (aunque el tiempo necesario no llegue nunca a cero).

Con esto se cierra el estudio del proceso de producción y de la forma en que se produce el plusvalor. Resta un paso: cómo aparece todo esto en la superficie, en el pago del salario.

Cita textual
«El plusvalor relativo es absoluto, pues trae aparejada una prolongación absoluta de la jornada laboral, por encima del tiempo de trabajo necesario para la existencia del obrero mismo. El plusvalor absoluto es relativo, pues condiciona un desarrollo de la productividad laboral que permite confinar el tiempo de trabajo necesario a una parte de la jornada laboral.»

Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 619

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