LabEco › Economía Política I › Cooperación y manufactura
Módulo 20 · Sección F · Tema 2
F.2 Cooperación y manufactura
¿Qué cambia cuando muchos trabajadores, que antes producían cada uno por su cuenta, pasan a trabajar juntos bajo un mismo mando?
Del socavón de cada minero a la cuadrilla de la empresa
El kajcha de Potosí trabajaba por su cuenta, con su barreta y su pequeño molino. Más tarde, en los distritos de estaño de Uncía y Llallagua, miles de mineros pasaron a trabajar al mismo tiempo, en los mismos socavones y en el mismo ingenio, bajo las órdenes de una misma empresa (Historia Económica de Bolivia, B.1 y C.1). Hacia 1917, solo cuatro empresas dominaban el sector estañífero.
En la mina, el mineral extraído por una cuadrilla coordinada no equivale a la suma de lo que extraerían sus integrantes por separado: hay tareas que solo se pueden hacer entre varios, y los tiempos de cada fase se acortan. Eso no depende de ninguna máquina nueva. Este tema estudia ese primer cambio en la manera de producir, el más sencillo de todos: reunir a muchos para que trabajen juntos.
La cooperación: el punto de partida de la producción capitalista
La producción capitalista comienza, en rigor, allí donde un mismo capital individual emplea simultáneamente a un número relativamente grande de obreros. El operar de muchos obreros al mismo tiempo, en el mismo espacio, para producir el mismo tipo de mercancías y bajo el mando de un mismo capitalista, constituye histórica y conceptualmente el punto de partida de la producción capitalista.
Al principio la diferencia respecto del taller del maestro artesano es meramente cuantitativa: el taller se amplía. La masa de plusvalor es la que aporta cada obrero multiplicada por el número de obreros (la primera ley de la masa de plusvalor), y ese número, en sí, no altera la tasa de plusvalor. Pero cuando muchos trabajan juntos, ocurre algo más que una suma.
La forma del trabajo de muchos que, en el mismo lugar y en equipo, trabajan planificadamente en el mismo proceso de producción o en procesos de producción distintos pero conexos, se denomina cooperación.
«El operar de un número de obreros relativamente grande, al mismo tiempo, en el mismo espacio (o, si se prefiere, en el mismo campo de trabajo), para la producción del mismo tipo de mercancías y bajo el mando del mismo capitalista, constituye histórica y conceptualmente el punto de partida de la producción capitalista.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 391
«La forma del trabajo de muchos que, en el mismo lugar y en equipo, trabajan planificadamente en el mismo proceso de producción o en procesos de producción distintos pero conexos, se denomina cooperación.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 395
Qué gana la cooperación: seis efectos, uno por uno
Marx enumera los efectos de la cooperación. Conviene recorrerlos por separado.
1. Una jornada de trabajo social medio. Una magnitud media solo existe como promedio de muchas magnitudes individuales. En una docena de obreros, las divergencias individuales (más rápidos, más lentos) se compensan. Si cada obrero trabaja 12 horas, la jornada combinada de 12 obreros es de 12 × 12 = 144 horas, y la jornada de cada uno, como doceavo de ella, tiene la cualidad social media de 12 horas. Para un pequeño patrón con unos pocos obreros, en cambio, hay divergencias individuales que no se compensan. De ahí que el capital se desarrolle con más seguridad a mayor escala.
2. Economía en los medios de producción. Un taller para 20 personas insume menos trabajo que 10 talleres para 2 personas cada uno: los medios de producción consumidos en común transfieren al producto un componente menor de valor. El capital constante disminuye en proporción a su magnitud.
3. Una fuerza de masas. Cuando muchos brazos cooperan simultáneamente en la misma operación indivisa (levantar un peso, girar un manubrio), el efecto no se obtiene sumando fuerzas aisladas sino creando una fuerza productiva nueva.
4. Emulación. El mero contacto social genera estímulo mutuo y activa los espíritus vitales: una docena de personas que trabaja juntas, en una jornada combinada de 144 horas, produce mucho más que 12 trabajadores aislados de 12 horas.
5. Continuidad y multiplicidad. La cooperación permite que operaciones distintas se ejecuten al mismo tiempo, y no una tras otra, y reduce así el tiempo de trabajo necesario para el producto total.
6. Momentos críticos y espacio. En muchas ramas hay períodos determinados por la naturaleza del proceso, en los que el trabajo debe terminarse en cierto plazo (la cosecha, la esquila, la pesca de temporada). Un individuo no puede extraer de un día más que una jornada de 12 horas, pero la cooperación de 100 obreros extiende una jornada de 12 horas convirtiéndola en una jornada de 1.200 horas. La brevedad del plazo queda compensada por la magnitud de la masa de trabajo lanzada. Además, la cooperación permite extender el ámbito espacial del trabajo (obras de riego, caminos, diques) o reducir el espacio de producción respecto de su escala.
«No se trata aquí únicamente de un aumento de la fuerza productiva individual, debido a la cooperación, sino de la creación de una fuerza productiva que en sí y para sí es forzoso que sea una fuerza de masas.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 396
«La cooperación de 100 obreros, por ejemplo, extiende una jornada de 12 horas convirtiéndola en jornada laboral de 1.200 horas.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 398
Lo que el capital paga y lo que obtiene: la fuerza productiva social es gratuita
Para el capitalista, esa fuerza productiva adicional no tiene costo. El capitalista paga el valor de 100 fuerzas de trabajo autónomas, pero no paga la fuerza de trabajo combinada de los 100. En cuanto personas independientes, los obreros son seres aislados que entran en relación con el mismo capital, pero no entre sí. Su cooperación solo empieza en el proceso de trabajo, y allí ya han dejado de pertenecerse a sí mismos: al ingresar a ese proceso, el capital se los ha incorporado.
Por eso, la fuerza productiva que desarrolla el obrero como obrero social es fuerza productiva del capital. La fuerza productiva social del trabajo se desarrolla gratuitamente no bien se pone a los obreros en determinadas condiciones, y es precisamente el capital el que los pone en ellas. Como no le cuesta nada al capital, y como el obrero no la desarrolla antes de que su trabajo mismo pertenezca al capitalista, esa fuerza productiva aparece como si el capital la poseyera por naturaleza, como su fuerza productiva inmanente.
La cooperación exige también una condición material: el capitalista debe reunir cierta masa de dinero para adquirir a la vez fuerza de trabajo y medios de producción, con lo cual la concentración de los medios de producción en manos de capitalistas individuales es condición para la cooperación de asalariados. Es la suma mínima de capital que se vio en E.6, que aquí se presenta como condición material para transformar procesos individuales y dispersos en un proceso combinado y social.
«El capitalista, por consiguiente, paga el valor de 100 fuerzas de trabajo autónomas, pero no paga la fuerza de trabajo combinada de los 100.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 405
«La fuerza productiva que desarrolla el obrero como obrero social es, por consiguiente, fuerza productiva del capital.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 405
La dirección capitalista: una función doble y despótica
Todo trabajo directamente social o colectivo, efectuado en gran escala, requiere una dirección que medie la armonía de las actividades individuales: un solista de violín se dirige a sí mismo; una orquesta necesita un director. Esa función directiva, vigilante y mediadora se convierte en función del capital no bien el trabajo que le está sometido se vuelve cooperativo.
Pero hay un segundo contenido. El motivo impulsor y el objetivo determinante del proceso capitalista es la mayor autovalorización del capital: la mayor producción posible de plusvalor y, por consiguiente, la mayor explotación posible de la fuerza de trabajo. Con la masa de los obreros simultáneamente utilizados crece su resistencia y, con ésta, la presión del capital para doblegarla. Por eso la dirección capitalista es dual:
Por su contenido, es función de dirección de un proceso social de trabajo: coordinar, vigilar, medir.
Por su forma, es función de explotación: dirige el proceso para valorizar el capital, y de ahí que esté condicionada por el antagonismo entre explotador y materia prima de su explotación. Por eso, conforme a su forma, esa dirección es despótica.
Con la escala de la cooperación el capitalista se desliga del trabajo manual y, después, de la vigilancia directa: la transfiere a una capa especial de asalariados (gerentes, capataces, supervisores), que ejercen el mando en nombre del capital. Esa conexión entre las funciones de los obreros se les enfrenta idealmente como un plan y, prácticamente, como autoridad del capitalista, como el poder de una voluntad ajena que somete su actividad a su objetivo.
«Un solista de violín se dirige a sí mismo; una orquesta necesita un director.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 402
«Por consiguiente, si conforme a su contenido la dirección capitalista es dual porque lo es el proceso de producción mismo al que debe dirigir [...] con arreglo a su forma esa dirección es despótica.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 403
El primer cambio del proceso de trabajo bajo el capital
La cooperación entre asalariados es, además, un efecto del capital y no un acuerdo entre ellos: la conexión de sus trabajos está fuera de ellos, en el capital, que los reúne y los mantiene cohesionados. Por eso Marx la llama la forma básica del modo de producción capitalista: sigue siéndolo aunque su figura simple se presente como una forma particular junto a otras más desarrolladas.
Se trata, además, del primer cambio que experimenta el proceso real de trabajo por su subsunción bajo el capital. Es un cambio natural, que sigue de la ocupación simultánea de muchos asalariados: el punto de partida de la producción capitalista coincide con el momento en que el capital comienza a existir. Se percibe así una tensión que acompaña toda la sección: el modo capitalista de producción se presenta, por una parte, como necesidad histórica para transformar el proceso de trabajo en un proceso social; por otra, esa forma social del proceso aparece como método aplicado por el capital para explotar más lucrativamente ese proceso, aumentando su fuerza productiva.
En su figura simple, la cooperación coincide con la producción en gran escala, pero no constituye una forma fija y característica de una época particular. Predomina en las ramas donde el capital opera en gran escala sin que la división del trabajo o la maquinaria desempeñen un papel significativo.
«Se trata del primer cambio que experimenta el proceso real de trabajo por su subsunción bajo el capital.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 407
La manufactura: de la cooperación a la división del trabajo
La cooperación fundada en la división del trabajo asume su figura clásica en la manufactura, forma característica del proceso capitalista de producción durante el período manufacturero, que va en líneas muy generales desde mediados del siglo XVI hasta el último tercio del siglo XVIII.
La manufactura surge de dos maneras:
Combinación de oficios diversos. Se reúne, en un taller y bajo el mando de un mismo capitalista, a trabajadores de oficios artesanales diversos e independientes, por cuyas manos tiene que pasar un producto hasta su terminación (un coche: carreros, guarnicioneros, tapiceros, cerrajeros, pintores...). Poco a poco ese oficio se convierte en una división de la producción en operaciones particulares, cada una de las cuales se cristaliza como función exclusiva de un obrero.
Disgregación de un oficio. Muchos artesanos que producen lo mismo (agujas, papel) se reúnen en el mismo taller, bajo el mismo capital. Cada uno ejecutaba, de manera sucesiva, las diversas operaciones; ahora se las divide: las operaciones se disocian, se aíslan, se yuxtaponen en el espacio, y cada una se asigna a un obrero distinto. La mercancía, que antes era producto individual de un artesano, se vuelve producto social de una asociación de artesanos, cada uno de los cuales ejecuta constantemente una sola operación.
El punto de partida puede ser cualquiera, pero el resultado es el mismo: un mecanismo de producción cuyos órganos son hombres.
«La manufactura surge de dos maneras.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 409
«[...] un mecanismo de producción cuyos órganos son hombres.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 412
El obrero parcial: más productivo, pero mutilado
En la manufactura el obrero queda ligado exclusivamente a una función parcial, y su fuerza de trabajo se transforma en órgano vitalicio de esa función. Un obrero dedicado de por vida a ejecutar la misma operación simple convierte su cuerpo entero en órgano automático y unilateral de esa operación, y por eso emplea menos tiempo que el artesano que ejecuta alternadamente toda una serie de operaciones. El obrero colectivo, combinado, se compone solo de esos obreros parciales.
Qué aumenta. La productividad: se produce más en menos tiempo, porque se interrumpe menos el trabajo (desaparecen los "poros" del cambio de operación), se repite continuamente la misma actividad y se perfeccionan las herramientas, adaptadas a cada función exclusiva.
Qué se pierde. La habilidad integral. La manufactura revoluciona desde los cimientos el modo de trabajo del individuo y hace presa en las raíces mismas de la fuerza individual de trabajo: mutila al trabajador. No solo se distribuyen los trabajos parciales entre distintos individuos: el individuo mismo es dividido, transformado en mecanismo automático impulsor de un trabajo parcial. Los conocimientos, la inteligencia y la voluntad que antes desarrollaba el campesino o el artesano independiente ahora son necesarios únicamente para el taller en su conjunto.
Qué crece. El mando del capital: la manufactura propiamente dicha no solo somete a los obreros, antes autónomos, a la disciplina del capital, sino que además crea una gradación jerárquica entre los obreros mismos. Y crece el capital mínimo necesario, porque con la división del trabajo aumenta el número de obreros y, en mayor proporción, la masa de materias primas que consumen.
Tanto en la cooperación como en la manufactura, la fuerza productiva del trabajo combinado se presenta como fuerza productiva del capital.
«Mientras que la cooperación simple, en términos generales, deja inalterado el modo de trabajo del individuo, la manufactura lo revoluciona desde los cimientos y hace presa en las raíces mismas de la fuerza individual de trabajo.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 438
«No sólo se distribuyen los diversos trabajos parciales entre distintos individuos, sino que el individuo mismo es dividido, transformado en mecanismo automático impulsor de un trabajo parcial.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 439
«Los conocimientos, la inteligencia y la voluntad que desarrollan el campesino o el artesano independientes, aunque más no sea en pequeña escala [...], ahora son necesarios únicamente para el taller en su conjunto.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2009), p. 439
Preguntas para pensar
- La cuadrilla minera de Uncía realizaba tareas que ninguno de sus integrantes podía hacer solo. ¿De quién era esa fuerza productiva colectiva: de los mineros, que la ejercían, o de la empresa, que los reunía y los dirigía?
- Un taller de costura de Cochabamba pasa de 3 a 30 costureras y reparte las tareas (corte, costura, acabado). ¿Qué gana el taller y qué pierde cada trabajadora respecto del oficio completo?
Ejercicios y simulaciones de este tema
- El plazo de un trabajo urgente según el número de cooperantes
- Dividir el trabajo en el taller (cifras ilustrativas)
- Cooperación y manufactura
- La forma cooperativa del capital
Los ejercicios, las simulaciones y la autoevaluación funcionan en la plataforma LabEco.