LabEco › Economía Política I › La fuerza de trabajo: la mercancía cuyo valor de uso es fuente de valor
Módulo 20 · Sección D · Tema 3
D.3 La fuerza de trabajo: la mercancía cuyo valor de uso es fuente de valor
¿Qué mercancía especial puede encontrarse en el mercado que, al consumirse, produzca más valor del que cuesta?
Los kajchas, que no querían vender su fuerza de trabajo
Hacia 1827, los kajchas producían la mitad de todo el mineral que salía del Cerro Rico de Potosí: mineros que trabajaban para sí mismos, procesaban su mineral en pequeños molinos y lo vendían de forma casi independiente (Historia Económica de Bolivia, B.1). El Estado republicano quería convertirlos en trabajadores asalariados de una mina formal, y no lo logró: los kajchas preferían su forma de trabajo, aun con más peligro, porque les dejaba el control directo sobre lo que encontraban.
El caso muestra algo que normalmente se da por supuesto: que haya personas dispuestas a vender su capacidad de trabajar por un salario no es un hecho natural, sino un resultado histórico. Mientras los productores directos conservan sus medios de producción, no tienen necesidad de venderse; para que exista la mercancía que el capital necesita, hace falta que antes ocurra algo.
La mercancía específica: la fuerza de trabajo
Los análisis anteriores llevaron a un punto: el cambio de valor del dinero que se transforma en capital no puede operarse en el dinero mismo, ni en la compra, ni en la reventa. Debe surgir del consumo de la mercancía que se compra. El poseedor de dinero tendría que ser tan afortunado como para descubrir, dentro de la esfera de la circulación, una mercancía cuyo valor de uso poseyera la peculiar propiedad de ser fuente de valor: una mercancía cuyo consumo efectivo fuera objetivación de trabajo y, por tanto, creación de valor.
Esa mercancía existe: es la fuerza de trabajo o capacidad de trabajo. Al consumirla se genera trabajo vivo, es decir, trabajo en movimiento. Y como el valor es trabajo abstracto objetivado, quien dispone del trabajo vivo dispone de la fuente del valor.
Que la fuerza de trabajo aparezca como mercancía exige condiciones históricas: puede existir fuerza de trabajo sin que exista fuerza de trabajo como mercancía.
«Y el poseedor de dinero encuentra en el mercado esa mercancía específica: la capacidad de trabajo o fuerza de trabajo.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 203
«Por fuerza de trabajo o capacidad de trabajo entendemos el conjunto de las facultades físicas y mentales que existen en la corporeidad, en la personalidad viva de un ser humano y que él pone en movimiento cuando produce valores de uso de cualquier índole.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 203
Las tres condiciones históricas y el obrero libre
Para que la fuerza de trabajo exista como mercancía se necesitan tres condiciones:
1. Ser un ser humano libre. Si fuera siervo o esclavo no podría vender su fuerza de trabajo: no dispone de ella. Su poseedor debe ser propietario libre de su capacidad de trabajo, de su persona. Ambos, poseedor de dinero y poseedor de fuerza de trabajo, se enfrentan como personas jurídicamente iguales.
2. Venderla por períodos de tiempo. Si la vendiera de una vez para siempre se vendería a sí mismo: dejaría de ser un hombre libre y se transformaría en esclavo. La vende por una hora, un día, una semana, un mes, sin renunciar a la propiedad sobre ella.
3. No poseer medios de subsistencia ni medios de producción. Si los poseyera, vendería las mercancías que produce con ellos, y no su fuerza de trabajo. Por eso, quien vende su fuerza de trabajo debe estar "libre" también en el segundo sentido: desposeído de todo lo necesario para poner en actividad su fuerza de trabajo.
El resultado es el obrero libre: libre en el doble sentido de que dispone de su fuerza de trabajo como de una mercancía suya y de que carece de otras mercancías para vender. Esa figura no pertenece a la historia natural, ni es común a todas las épocas: es el producto de un desarrollo histórico precedente. Por eso, la aparición del obrero libre marca el nacimiento de una nueva época: sin esa mercancía no puede haber capitalismo.
Históricamente no es automático que quien pierde sus medios de subsistencia se convierta en obrero asalariado: en Inglaterra se expulsó de sus tierras a los campesinos y, al principio, se volvieron mendigos y ladrones; el Estado intervino con leyes severas para disciplinarlos. Un proceso similar ocurre cuando migrantes del campo llegan a las ciudades sin saber lo que es vender fuerza de trabajo.
«Para que perdure esta relación es necesario que el poseedor de la fuerza de trabajo la venda siempre por un tiempo determinado, y nada más, ya que si la vende toda junta, de una vez para siempre, se vende a sí mismo, se transforma de hombre libre en esclavo, de poseedor de mercancía en simple mercancía.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 204
«Para la transformación del dinero en capital el poseedor de dinero, pues, tiene que encontrar en el mercado de mercancías al obrero libre; libre en el doble sentido de que por una parte dispone, en cuanto hombre libre, de su fuerza de trabajo en cuanto mercancía suya, y de que, por otra parte, carece de otras mercancías para vender, está exento y desprovisto, desembarazado de todas las cosas necesarias para la puesta en actividad de su fuerza de trabajo.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 205
«Surge tan sólo cuando el poseedor de medios de producción y medios de subsistencia encuentra en el mercado al trabajador libre como vendedor de su fuerza de trabajo, y esta condición histórica entraña una historia universal. El capital, por consiguiente, anuncia desde el primer momento una nueva época en el proceso de la producción social.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 207
Valor de uso y valor de la fuerza de trabajo
Como toda mercancía, la fuerza de trabajo tiene dos atributos.
Valor de uso. Su valor de uso es que, al consumirse, genera trabajo vivo: actividad productiva. Ese consumo no ocurre en el mercado sino en la esfera de la producción.
Valor. El valor de una mercancía se determina por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla. Pero la fuerza de trabajo no se produce en la esfera de la producción: ya está producida en la población y se reproduce biológicamente. Por eso, el concepto de valor se aplica de manera distinta: el valor de la fuerza de trabajo es el tiempo de trabajo necesario para reproducirla en condiciones normales.
¿Cómo se reproduce? Consumiendo medios de subsistencia: alimentación, vestido, vivienda, educación, salud, transporte, recreación. Por tanto: el valor de la fuerza de trabajo es el valor de los medios de subsistencia necesarios para la conservación de su poseedor, es decir, la cantidad de trabajo requerida para producir esos medios de subsistencia.
El valor de la fuerza de trabajo incluye también la reproducción de la clase obrera, los costos de su formación y educación, y tiene dos rasgos particulares.
Un límite mínimo. Por debajo de un mínimo fisiológico —el que permite reproducir la fuerza de trabajo sin que quede atrofiada, desnutrida o con retardo— no se le paga su valor.
Un elemento histórico y moral. Por encima de ese mínimo, el valor depende de las condiciones de cada sociedad: del clima, de los hábitos, del nivel cultural, de las condiciones bajo las cuales se formó la clase obrera. En un país y un período dados, el monto medio de los medios de subsistencia necesarios es un dato.
«El valor de la fuerza de trabajo, al igual que el de toda otra mercancía, se determina por el tiempo de trabajo necesario para la producción, y por tanto también para la reproducción, de ese artículo específico.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 207
«Por oposición a las demás mercancías, pues, la determinación del valor de la fuerza laboral encierra un elemento histórico y moral.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 208
La esfera de la circulación: libertad, igualdad, propiedad y Bentham
El poseedor de dinero que quiere convertirse en capitalista compra la fuerza de trabajo a su valor y los medios de producción a su valor: no busca comprar por debajo de lo que valen ni necesita hacer fraude. Todo ocurre en la esfera de la circulación, y allí parece prevalecer lo que Marx resume en cuatro nombres.
Libertad: el comprador y el vendedor solo están determinados por su libre voluntad. El poseedor de dinero busca comprar fuerza de trabajo sin restricción, y el obrero la vende por propia voluntad.
Igualdad: se relacionan como poseedores de mercancías e intercambian equivalentes.
Propiedad: cada uno dispone solo de lo suyo.
Bentham: cada uno se ocupa solo de sí mismo; el único poder que los reúne es el de su egoísmo, su ventaja personal, sus intereses privados.
En la esfera de la circulación, el poseedor de dinero adquiere la fuerza de trabajo y tiene derecho a consumirla. Pero no la consume en el mercado: la consume en la esfera de la producción, en una fábrica o industria. Allí es donde se verá cómo se produce el plusvalor. Al dejar atrás la esfera de la circulación, los personajes cambian: el poseedor de dinero abre la marcha como capitalista; el poseedor de fuerza de trabajo lo sigue como su obrero. El uno sonríe con ínfulas y avanza impetuoso; el otro lo hace con recelo, reluctante, como el que ha llevado al mercado su propio pellejo y no puede esperar sino una cosa: que se lo curtan.
«Lo que allí imperaba era la libertad, la igualdad, la propiedad y Bentham.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 214
«El otrora poseedor de dinero abre la marcha como capitalista; el poseedor de fuerza de trabajo lo sigue como su obrero; el uno, significativamente, sonríe con ínfulas y avanza impetuoso; el otro lo hace con recelo, reluctante, como el que ha llevado al mercado su propio pellejo y no puede esperar sino una cosa: que se lo curtan.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 214
Preguntas para pensar
- Si los kajchas preferían su trabajo autónomo al salario de una mina formal, ¿qué tuvo que ocurrir con el acceso a la tierra, a las herramientas y a la mina para que la mayoría pasara a depender del salario? Retoma la pregunta cuando se estudie la acumulación originaria.
- En la esfera de la circulación todo parece libre, igual y justo. ¿Qué tendría que verse en la fábrica para que esa apariencia deje de ser suficiente?
Ejercicios y simulaciones de este tema
- Apariencia y esencia en la compra de la fuerza de trabajo
- Condiciones del obrero libre
- La fuerza de trabajo como mercancía
Los ejercicios, las simulaciones y la autoevaluación funcionan en la plataforma LabEco.