LabEco › Economía Política I › El dinero como medio de circulación y como medio de pago
Módulo 20 · Sección C · Tema 5
C.5 El dinero como medio de circulación y como medio de pago
¿Qué cambia en una economía cuando comprar y vender dejan de ser un mismo acto?
Cuando el dinero pierde valor más rápido de lo que se gasta
Entre 1984 y 1985, la inflación boliviana alcanzó tasas anuales de miles por ciento, una de las hiperinflaciones más severas de América Latina en el siglo XX, como se vio en Macroeconomía I (A.2). En esas condiciones el dinero dejaba de servir como reserva de valor (Economía General, D.5): las personas se deshacían de él lo más rápido posible, y buscaban alternativas, como los dólares, para proteger su poder adquisitivo.
El episodio muestra un hecho que la vida cotidiana oculta: el dinero que circula como moneda o como billete es una cosa y el valor que representa es otra, y ambas pueden separarse. Este tema estudia cómo aparece esa separación en la función del dinero como medio de circulación y como medio de pago.
El dinero como medio de circulación: M–D–M
Sin dinero, las mercancías circulan por trueque: el personaje 1 entrega su mercancía M₁ y recibe M₂ del personaje 2, y ahí se agota el proceso. Cuando aparece el dinero, éste media la circulación. El proceso toma la forma M – D – M: una mercancía se cambia por dinero (venta, M–D) y el dinero se cambia por otra mercancía (compra, D–M). Aquí las mercancías son valores de uso y el dinero es el cuerpo del valor.
El conjunto de las dos fases constituye el ciclo de la mercancía; se llama ciclo porque el inicio y el fin son iguales (M). Es "vender para comprar".
La primera fase, M–D (venta), es un cambio de forma: alguien tenía una mercancía y ahora tiene dinero. La mercancía realiza su precio (aparece el dinero constante y sonante) y, con ello, se realiza como valor. Esta primera metamorfosis de una mercancía es, a la vez, la segunda metamorfosis de otra.
La segunda fase, D–M (compra), es el cambio de dinero a mercancía: el dinero se realiza como valor de uso. Con ese dinero se compran varias mercancías: la segunda metamorfosis de una mercancía es la primera metamorfosis de varias otras.
El ciclo de cada mercancía se enreda con los ciclos de las demás, y el conjunto forma la circulación mercantil simple: una red que se expande sin cesar.
«Las dos fases de movimiento inversas de la metamorfosis mercantil constituyen un ciclo: forma de mercancía, despojamiento de la forma mercantil, retorno a la misma.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 136
«El ciclo que describe la serie de metamorfosis experimentadas por toda mercancía, pues, se enreda de manera inextricable con los ciclos de otras mercancías. El proceso en su conjunto se presenta como circulación mercantil.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 136
Por qué el dinero expande la circulación, y qué ocurre con la ley de Say
El trueque tiene tres limitaciones: individual (al mismo a quien se vende se compra), temporal (se vende y se compra al mismo tiempo) y espacial (en el mismo lugar). En el trueque la venta y la compra están unidas. En ese caso, y solo en ese, se cumple la ley de Say: toda oferta crea su propia demanda, hay una identidad entre oferta y demanda.
El dinero como medio de circulación disocia la venta de la compra:
Supera la limitación individual: se puede vender a una persona y comprar a otra.
Supera la limitación temporal: se puede comprar cuando se quiera, no necesariamente al vender.
Supera la limitación espacial: se puede comprar y vender donde se quiera.
Como consecuencia, ya no es cierto que la oferta sea igual a la demanda: uno puede vender y no comprar, de modo que puede haber una oferta mayor que la demanda. Eso abre la posibilidad de las crisis. Por eso Marx califica de desatinado el dogma que afirma un equilibrio necesario entre compras y ventas, porque toda venta es una compra.
«Nada puede ser más desatinado que el dogma según el cual la circulación de mercancías implica un equilibrio necesario entre las compras y las ventas, puesto que toda venta es una compra, y viceversa.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 137
El curso del dinero y la masa de dinero que se necesita
La mercancía tiene un ciclo, pero el dinero no: tiene curso. Pasa de las manos del comprador a las del vendedor y se aleja de su punto de partida; ocupa siempre el lugar que deja la mercancía que sale de la circulación hacia el consumo. El proceso económico recorre tres esferas: producción (se producen las mercancías), circulación (se intercambian; el dinero ocupa el lugar de las mercancías que salen) y consumo (donde termina la mercancía).
¿Cuánto dinero se necesita en la circulación? Dado el nivel de precios, la masa de dinero m depende del valor total de las mercancías en circulación y de la velocidad del curso: las veces que una misma unidad de dinero recorre su curso.
Masa de dinero: m = P ÷ v (con P la suma de los precios de las mercancías y v la velocidad del curso)
Con un ejemplo del propio Marx: cuatro mercancías de £ 2 cada una, cuyo valor total es £ 8, circulan con una misma pieza de £ 2 que realiza cuatro recorridos: la masa necesaria es £ 8 ÷ 4 = £ 2. Si el mismo dinero se mueve más rápido, hace falta menos. Si se incrementa la suma de los precios, hace falta más. La esfera de circulación puede expandirse (el tesoro vuelve a funcionar como medio de circulación) o contraerse (una parte del dinero sale y se atesora).
«Bajo este supuesto, pues, la masa de los medios de circulación queda determinada por la suma de los precios a realizar de las mercancías.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 144
«Las £ 2, pues, realizan cuatro recorridos.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 145
De la moneda al papel moneda: el signo de valor
Para circular, el oro necesita un "uniforme": la moneda. La acuñación, igual que la fijación del patrón de precios, es asunto del Estado. Fuera de las fronteras el dinero se despoja de ese uniforme y vuelve a ser metal: para los pagos entre países funcionan los lingotes.
Al circular, las monedas se desgastan. Una moneda de oro de 10 gramos que pasa de mano en mano pierde peso, y su valor real se separa de su valor nominal. El propio curso del dinero disocia el contenido real de la moneda de su contenido nominal. Esa disociación vuelve posible sustituir el dinero metálico, en su función de medio de circulación, por símbolos de otro material: primero plata y cobre, y luego papel.
Si, por ejemplo, el Estado tiene en las bóvedas del banco central 10 toneladas de oro y convierte ese oro en un millón de monedas de 1 boliviano de 10 gramos cada una, puede en cambio emitir un millón de bolivianos en billetes de papel, almacenar el oro y darle a los billetes curso legal forzoso: nadie puede rechazarlos como pago.
El papel moneda es un signo de valor: representa al dinero (el oro) en su función de medio de circulación. El dinero sigue siendo el oro; el billete lo reemplaza solo en esa función, y solo circula dentro de las fronteras de un país.
Con el papel moneda, el dinero se separa todavía más de su sustancia. Un mismo billete puede representar menos oro si se emiten billetes de más. Esa es la base de la inflación.
«De la función del dinero como medio de circulación surge su figura monetaria.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 152
«El hecho de que el propio curso del dinero disocie el contenido real de la moneda de su contenido nominal, de su existencia metálica de su existencia funcional, implica la posibilidad latente de sustituir el dinero metálico, en su función monetaria, por tarjas de otro material, o símbolos.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 153
El dólar como papel moneda internacional: de Bretton Woods a la flotación
En el siglo XX un papel moneda llegó a circular a escala mundial: el dólar. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se consolidó como potencia y, en la conferencia de Bretton Woods (1944), se acordó que el dólar funcionaría como medio de circulación internacional, con el compromiso de que cualquier banco central pudiera convertir sus dólares en oro en la Reserva Federal a una relación fija (entre 35 y 38 dólares por onza troy, según el período). Lo que daba curso a ese papel no era una ley nacional, sino un acuerdo internacional.
Estados Unidos emitió dólares en cantidades que sus reservas de oro no podían respaldar. Cuando los bancos centrales desconfiaron y quisieron cambiar sus dólares por oro, las reservas no habrían alcanzado. En 1971 el presidente Nixon suspendió la convertibilidad del dólar en oro, y el dólar pasó a flotar. Años más tarde, una onza de oro se cotizaba por cientos de dólares: unas veinte veces más que la relación original.
Un ejemplo numérico muestra el efecto. Supón que un banco central había comprado dólares con 10 toneladas de oro a razón de 38 dólares por onza. Cuando la onza pasa a valer 800 dólares, esos mismos dólares sólo compran 10 × 38 ÷ 800 = 0,475 toneladas de oro: el banco central conservó menos del 5% de su poder adquisitivo en oro.
Un experimento mental permite ver por qué el oro sigue siendo dinero y el billete es solo su signo: si un Estado desaparece, quien confiaba en su papel moneda lo pierde todo, y quien tenía oro conserva su valor. Eso confirma que el papel moneda es una representación del dinero, no el dinero mismo.
El dinero como medio de pago: del vendedor y comprador al acreedor y deudor
El dinero como medio de circulación permite que circulen las mercancías, pero la producción tiene tiempos distintos: algunos productores solo cosechan dos veces al año, y algunas mercancías tardan más en producirse o están ligadas a estaciones. Eso genera una separación cronológica entre la venta de la mercancía y la realización de su precio.
Alguien vende sin cobrar (sin que aparezca dinero constante y sonante) y otro compra sin haber vendido (sin tener dinero, porque la manera de tenerlo es vendiendo). La compra se hace con un título que representa dinero futuro:
M – T (venta; el vendedor deviene acreedor) T – M (compra; el comprador deviene deudor)
El dinero no media el proceso: aparece al final, ya no como medio de circulación sino como medio de pago, poniendo punto final al proceso. El vendedor y el comprador son figuras evanescentes; el acreedor y el deudor son figuras más complicadas y duraderas.
De la función de medio de pago surge el dinero crediticio: los títulos pueden usarse otra vez para comprar a nombre de dinero futuro, formando una cadena de pagos. El crédito ahorra dinero: permite que circule una mayor masa de mercancías con una menor masa de dinero.
Pero la cadena es frágil. Funciona bien si quien debe al comienzo cancela su deuda cuando recibe dinero. Si no paga, toda la cadena queda sin dinero: aparece una crisis crediticia que se traduce en crisis dineraria, cuando todos reclaman dinero real. Eso ocurrió durante la Gran Recesión: las entidades que otorgaron créditos de vivienda no recibieron los pagos y quebraron, y el Estado intervino emitiendo dólares.
«El vendedor deviene acreedor; el comprador, deudor. Como aquí se modifica la metamorfosis de la mercancía o el desarrollo de su forma de valor, el dinero asume también otra función. Se convierte en medio de pago.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 165
«La función del dinero como medio de pago trae consigo una contradicción no mediada.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 168
«En la crisis, la antítesis entre la mercancía y su figura de valor, o sea el dinero, se exacerba convirtiéndose en contradicción absoluta.»
Marx, K. — El capital: crítica de la economía política (Libro primero: El proceso de producción del capital) (2008), p. 169
Preguntas para pensar
- En una hiperinflación, el dinero deja de servir como reserva de valor, pero sigue circulando como medio de circulación y de pago. ¿Qué pasa con la cadena de pagos en esas condiciones? ¿Quién gana y quién pierde?
- Si el billete es un signo de valor y el Estado puede emitir más billetes, ¿qué relación hay entre la cantidad de billetes y el valor del dinero? ¿Qué enseña eso sobre quién controla el valor del dinero?
Ejercicios y simulaciones de este tema
- Cuánto dinero hace falta, según la velocidad de circulación
- Del oro al papel moneda
- Las funciones del dinero según Marx (2)
- Circulación y pagos
Los ejercicios, las simulaciones y la autoevaluación funcionan en la plataforma LabEco.