LabEco › Economía Política I › El método: de la apariencia a la esencia, de lo abstracto a lo concreto
Módulo 20 · Sección A · Tema 2
A.2 El método: de la apariencia a la esencia, de lo abstracto a lo concreto
¿Por qué la realidad social no se muestra tal cual es, y qué rodeo hay que dar para comprenderla?
Se usa el dinero sin saber qué es el dinero
Cualquier persona en Bolivia usa el boliviano para comprar el pan, pagar el pasaje y recibir su sueldo. Con él realiza operaciones complejas —una transferencia, un préstamo, una compra a plazos— sin saber ni tener que saber qué es el dinero, de dónde obtiene su poder de compra o por qué una cantidad fija de billetes alcanza para más o menos cosas según el momento.
Esa es la situación típica de la vida cotidiana: se maneja el mundo con eficacia práctica, y aun así no se lo comprende. El problema del método es explicar por qué ocurre eso y qué se necesita para pasar de manejar las cosas a comprenderlas.
Fenómeno y esencia: la realidad tiene dos aspectos
La realidad tiene dos aspectos: el fenómeno (lo que se muestra de manera inmediata) y la esencia (la ley del fenómeno, su estructura interna). Primero se capta el fenómeno; pero para comprender la realidad hay que llegar a la esencia, y la esencia no se capta fácilmente.
Esto da lugar a dos niveles de conocimiento. El conocimiento como representación permite ver el aspecto fenoménico y manejarse en el mundo, pero no comprenderlo. El conocimiento como concepto se alcanza cuando se conoce la realidad en su plenitud: su estructura, su ley.
El fenómeno y la esencia no son dos mundos separados. El fenómeno muestra la esencia y, al mismo tiempo, la oculta: la manifiesta de manera parcial y por una sola de sus caras. Por eso no hay otro camino hacia la esencia que pasar por el fenómeno. Y por eso existe la ciencia: si la apariencia y la esencia coincidieran directamente, la ciencia sería superflua.
«La práctica utilitaria inmediata y el sentido común correspondiente ponen a los hombres en condiciones de orientarse en el mundo, de familiarizarse con las cosas y manejarlas, pero no les proporciona una comprensión de las cosas y de la realidad.»
Kosík, K. — Dialéctica de lo concreto (1967), p. 16
«El fenómeno muestra la esencia y, al mismo tiempo, la oculta.»
Kosík, K. — Dialéctica de lo concreto (1967), p. 17
«Los hombres usan el dinero y realizan con él las transacciones más complicadas sin saber ni estar obligados a saber qué es el dinero.»
Kosík, K. — Dialéctica de lo concreto (1967), p. 16
La praxis y el conocimiento como representación
Desde Aristóteles se distinguen tres cosas: la teoría, que busca la verdad; la poiesis, que es la producción; y la praxis, que es la acción. Marx retoma esa distinción y define la praxis como la actividad propia del ser humano, aquella mediante la cual crea y transforma su mundo histórico y, con él, a sí mismo.
La praxis tiene dos cualidades distintas. Por un lado, la actitud de quien contempla y analiza la realidad como objeto de comprensión teórica. Por otro, la práctica utilitaria: la actitud de quien actúa en el mundo persiguiendo fines e intereses concretos dentro de un conjunto de relaciones sociales. Desde la práctica utilitaria la realidad se presenta como un mundo de medios, fines, instrumentos y exigencias, y de ella surge un conocimiento inmediato: la representación, o sentido común.
Ese sentido común sirve para orientarse en el mundo, familiarizarse con las cosas y manejarlas; no sirve para comprenderlas. Es, además, una praxis unilateral y fragmentaria, basada en la división social del trabajo, en la división de la sociedad en clases y en la jerarquización de las posiciones sociales que de ella deriva.
El mundo de la pseudoconcreción
La práctica de todos los días —la que se hace dentro de una división social del trabajo y de una sociedad dividida en clases— produce un mundo en el que la apariencia superficial de la realidad se fija y se vuelve "natural". Ese conjunto de fenómenos que penetran en la conciencia con regularidad, inmediatez y evidencia, y que adquieren un aspecto independiente y natural, forma el mundo de la pseudoconcreción. A él pertenecen:
El mundo de los fenómenos externos: lo que ocurre en la superficie de los procesos realmente existentes.
El mundo del traficar y el manipular: la praxis fetichizada, que solo se ocupa de los medios, los fines y los instrumentos.
El mundo de las representaciones comunes: el conocimiento que permite orientarse, pero no comprender.
El mundo de los objetos fijados: cosas que parecen condiciones naturales y no se reconocen como resultado de la actividad social de las personas (el mercado y el dinero son los ejemplos más claros).
Hablar de este mundo es hablar de la sociedad tal como se la vive: la sociedad aparece como un mundo de pseudoconcreción.
«El conjunto de fenómenos que llenan el ambiente cotidiano y la atmósfera común de la vida humana, que con su regularidad, inmediatez y evidencia penetra en la conciencia de los individuos agentes asumiendo un aspecto independiente y natural, forma el mundo de la pseudoconcreción.»
Kosík, K. — Dialéctica de lo concreto (1967), p. 16
La destrucción de la pseudoconcreción
Comprender la sociedad exige destruir ese mundo de pseudoconcreción. No se trata de destruir la sociedad, sino de destruir una manera de verla: mostrar que los productos de la actividad humana no son independientes de ella, que son derivados, que tienen origen en los propios seres humanos.
Esa destrucción se realiza por tres vías:
1. La crítica revolucionaria de la praxis de la humanidad: el proceso mediante el cual los seres humanos crean, modifican y superan la sociedad, y que coincide con su humanización a través de las revoluciones sociales (de la sociedad primitiva a la tributaria y de ésta a la moderna).
2. El pensamiento dialéctico: que disuelve el mundo fetichizado de la apariencia para llegar a la realidad, a la "cosa misma". Es ahí donde se genera el concepto.
3. La realización de la verdad y la creación de la realidad humana en un proceso ontogénico: el desarrollo del individuo humano es paralelo al de la especie.
Cuando se logra, se capta el mundo real, que es el mundo de la praxis humana: aquel en el que las cosas, los significados y las relaciones se consideran productos del "hombre social", y en el que el ser humano se revela como el sujeto real del mundo social. De ahí una diferencia decisiva: la naturaleza no puede cambiarse cualitativamente por voluntad humana, pero la sociedad sí, porque es una realidad creada por las personas. Aristóteles, por ejemplo, no logró superar el límite de su tiempo y veía la esclavitud como algo natural: una institución social tomada por condición de la naturaleza.
«[...] sino que es un mundo en el cual las cosas, los significados y las relaciones son considerados como productos del hombre social, y el hombre mismo se revela como sujeto real del mundo social.»
Kosík, K. — Dialéctica de lo concreto (1967), p. 24
El círculo metodológico: elevarse de lo abstracto a lo concreto, paso a paso
El método con el que se pasa del conocimiento por representación al conocimiento por concepto sigue un círculo de siete pasos. Conviene recorrerlo con un ejemplo: analizar una sociedad desde el punto de vista económico.
Paso 1. Se parte de la sociedad vista económicamente: producción, consumo, importaciones, exportaciones.
Paso 2. Se identifica lo central: la producción. Una primera idea sería tomar a la población como sujeto de la producción. Pero eso es falso o, al menos, vacío: la población es nada si se dejan a un lado las clases sociales que la componen; las clases se apoyan en la división social del trabajo, el trabajo asalariado, el dinero, los precios y el capital; y el capital no es nada sin el valor, el dinero, los precios.
Paso 3. El concreto real: el "todo viviente", la sociedad tal como existe.
Paso 4. El concreto representado: la idea caótica que se tiene de ese todo viviente. Existe porque existe el concreto real, pero no se lo comprende.
Paso 5. Mediante un proceso de análisis o abstracción se llega a las categorías simples: ¿qué es el valor de cambio?, ¿qué son los precios?, ¿qué es el dinero? Estas categorías existen dentro de una totalidad y solo en la sociedad.
Paso 6. El nivel abstracto: el conjunto de categorías simples ya separadas.
Paso 7. Elevarse a lo concreto por síntesis, reconstruyendo el todo desde las categorías: se obtiene el concreto pensado, un todo ordenado y comprendido, que ya no es el todo caótico del principio.
En toda sociedad hay un tipo de producción que ilumina al resto y modifica sus particularidades. En la sociedad capitalista, esa categoría compleja que ordena la totalidad es el capital. Este proceso transforma las intuiciones y representaciones en conceptos.
«El ascenso de lo abstracto a lo concreto es un movimiento en el que cada comienzo es abstracto, y cuya dialéctica consiste en la superación de esta abstracción.»
Kosík, K. — Dialéctica de lo concreto (1967), p. 35
Marx contrasta el concreto representado —un todo caótico— con el concreto pensado —una totalidad ordenada—, y muestra el recorrido que va del primero al segundo pasando por categorías simples (valor de cambio, precio, dinero) hasta reconstruir la totalidad.
Marx, K. — Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse), 1857-1858, "Introducción" (1857-1858)
Preguntas para pensar
- Elige un objeto cotidiano (el boliviano, un pasaje, una factura) y escribe qué se ve de él en la superficie y qué preguntas habría que hacerle para llegar a su esencia. ¿Por qué esas preguntas no surgen solas de la práctica de usarlo?
- Kosík afirma que la sociedad puede cambiarse revolucionariamente "sólo porque" las personas la produjeron. ¿Qué implica eso para quien estudia economía: se trata de describir un orden dado o de comprender cómo se produce?
Ejercicios y simulaciones de este tema
- Las parejas de categorías del conocimiento
- Los pasos del círculo metodológico
- Apariencia, esencia y método
Los ejercicios, las simulaciones y la autoevaluación funcionan en la plataforma LabEco.