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Módulo 2 · Sección B · Tema 1
Enfoque cardinalista: utilidad marginal decreciente
El agua es indispensable para vivir y casi siempre es barata; un diamante no sirve para casi nada y es carísimo. Pero en temporada seca, cuando el agua se raciona en barrios de El Alto o Potosí, deja de sentirse tan barata. ¿Qué explica ese cambio?
La paradoja del valor: por qué lo esencial puede ser barato (hasta que deja de serlo)
Durante buena parte del siglo XIX, los economistas clásicos tuvieron problemas para explicar algo aparentemente simple: el agua, sin la cual nadie sobrevive, suele costar poquísimo; un diamante, que no cubre ninguna necesidad básica, puede costar una fortuna. Si el valor viniera de la utilidad del bien, ¿no debería el agua ser carísima?
La resolución de esta "paradoja del valor", lograda por los economistas marginalistas de la década de 1870 (William Stanley Jevons, Carl Menger y Léon Walras, cada uno por su lado), no está en la utilidad *total* del bien, sino en su utilidad *marginal*: la satisfacción que da la última unidad disponible, no todas las anteriores. El agua suele ser tan abundante que esa última unidad, el vaso extra, el balde extra, vale poco, aunque el agua en su conjunto sea indispensable. Los diamantes son tan escasos que hasta la última unidad disponible sigue siendo muy valorada.
Esto explica también por qué la "paradoja" deja de sentirse como tal en temporada seca, cuando el racionamiento de agua potable en barrios de El Alto o en ciudades como Potosí hace que el agua deje de ser abundante: ahí, la utilidad marginal del último balde disponible deja de ser baja, y con ella, lo que la gente está dispuesta a pagar (o a hacer) por conseguirlo.
Utilidad total y utilidad marginal
El enfoque cardinalista, el primero que desarrolló la teoría marginalista del consumidor, antes del enfoque ordinalista que viste en B.2, parte de un supuesto fuerte: que la satisfacción que produce consumir un bien se puede medir en una escala numérica, llamada convencionalmente "útiles".
La utilidad total (UT) es la satisfacción acumulada de consumir cierta cantidad de un bien. La utilidad marginal (UMg) es la satisfacción adicional que aporta la última unidad consumida: el cambio en la utilidad total al pasar de una unidad a la siguiente: UMg(n) = UT(n) − UT(n−1).
Por ejemplo, para alguien que desayuna salteñas: la primera salteña puede darle una satisfacción alta; la segunda, algo menos (ya no tiene tanta hambre); la tercera, todavía menos; y llegado un punto, una salteña más podría no aportar nada, o incluso incomodar. Eso es la ley de la utilidad marginal decreciente (a veces llamada primera ley de Gossen): a medida que aumenta el consumo de un bien, manteniendo todo lo demás constante, la utilidad marginal de cada unidad adicional tiende a ser menor que la anterior.
La utilidad marginal decreciente describe cómo la satisfacción adicional que produce cada unidad extra de un bien tiende a disminuir a medida que aumenta la cantidad consumida, manteniendo constante todo lo demás.
Hal R. Varian — Microeconomía Intermedia (2006). Síntesis de la obra citada (7.ª edición, Barcelona, 2006); no es cita textual. La referencia a Jevons, Menger y Walras describe un hecho histórico ampliamente documentado (la 'revolución marginalista' de la década de 1870), no una cita textual de ninguno de los tres.
El equilibrio del consumidor cardinalista: igualar la utilidad marginal por boliviano
Con un presupuesto limitado y varios bienes para elegir, el enfoque cardinalista propone una regla precisa para el consumidor racional: gastar cada boliviano donde rinda más utilidad marginal, hasta que ya no importe en qué bien gastarlo. Formalmente, el equilibrio se alcanza cuando la utilidad marginal por boliviano gastado es la misma en todos los bienes:
UMgX / PX = UMgY / PY = ... (igual para todos los bienes del presupuesto)
Si UMgX/PX fuera mayor que UMgY/PY, convendría gastar un boliviano menos en Y y uno más en X: se gana más utilidad de la que se pierde. Ese reacomodo continúa hasta que ya no hay ninguna ganancia posible de mover un boliviano de un bien a otro: el equilibrio.
Esta es, en el fondo, la misma idea que viste en B.2 con las curvas de indiferencia (tangencia entre la curva de indiferencia y la restricción presupuestaria, TMS = razón de precios), pero derivada por un camino distinto: el enfoque ordinalista llega al mismo tipo de resultado sin necesitar el supuesto, más fuerte y más discutible, de que la utilidad se puede medir en útiles. Por esa razón el enfoque ordinalista terminó imponiéndose como el estándar de la microeconomía moderna, aunque el cardinalista sigue siendo útil para la intuición inicial.
Preguntas para pensar
- ¿Qué otro bien, además del agua, te parece que ilustra bien la paradoja del valor en Bolivia: algo esencial y barato, o algo poco esencial pero caro?
- El enfoque cardinalista supone que la utilidad se puede medir en 'útiles', un número concreto. ¿Te parece un supuesto razonable? ¿Qué gana la teoría al hacer ese supuesto, y qué pierde en credibilidad?
- Si tuvieras que explicarle a alguien sin formación económica por qué 'la última unidad importa más que el total' para entender los precios, ¿qué ejemplo cotidiano usarías tú?
Ejercicios y simulaciones de este tema
- Calcula la utilidad marginal a partir de la utilidad total
- La utilidad marginal es la pendiente de la utilidad total
- Comprueba lo aprendido
Los ejercicios, las simulaciones y la autoevaluación funcionan en la plataforma LabEco.