LabEco › Teoría Fiscal › Inflación, desempleo y estabilización: el caso boliviano de 1985
Módulo 19 · Sección G · Tema 3
G.3 Inflación, desempleo y estabilización: el caso boliviano de 1985
Si el déficit fiscal financiado con emisión monetaria es la raíz de una hiperinflación, ¿basta con cerrar el déficit para detenerla — y a qué costo?
Un déficit que se volvió insostenible antes del colapso
Historia Económica de Bolivia (módulo10, Sección E) y Macroeconomía I (módulo13, Sección A) ya documentaron el desenlace de la hiperinflación boliviana de 1984-1985: tasas de inflación anual del orden de varios miles por ciento, seguidas por el Decreto Supremo 21060 del 29 de agosto de 1985, que en cuestión de meses redujo la inflación de forma drástica. Lo que esas dos materias no desarrollan con el mismo detalle es el mecanismo fiscal específico que llevó a esa crisis: un déficit del Sector Público No Financiero que, para mediados de los años ochenta, se financiaba de forma abrumadora con emisión monetaria del Banco Central —el mismo mecanismo de señoriaje que la Sección G.1 acaba de formalizar—, en un contexto donde la capacidad del Estado boliviano para financiarse con deuda externa o tributación ya estaba prácticamente agotada por la crisis de la deuda latinoamericana de 1982.
El círculo vicioso: déficit, emisión, inflación, y de vuelta al déficit
La secuencia que llevó a la hiperinflación de 1985 no fue un evento aislado, sino un círculo que se retroalimentaba. Un déficit fiscal persistente, financiado cada vez más con emisión monetaria (señoriaje, Sección G.1), generaba inflación creciente. Pero esa misma inflación creciente erosionaba, a su vez, el valor real de los ingresos tributarios: entre el momento en que se genera la obligación tributaria (el hecho generador, Sección D.2) y el momento en que efectivamente se paga y se percibe el ingreso, pasa un tiempo durante el cual la inflación reduce el poder de compra real de esa recaudación —un fenómeno conocido en la literatura de finanzas públicas como el efecto Olivera-Tanzi—. Con menos ingreso tributario REAL, el déficit fiscal (medido en términos reales) se ampliaba todavía más, exigiendo más emisión monetaria para cubrirlo, lo que aceleraba aún más la inflación: un círculo que, sin una intervención drástica, no tiene un punto de equilibrio natural.
El Decreto Supremo 21060 atacó este círculo precisamente en su origen fiscal: además de liberalizar precios y el tipo de cambio, impuso una disciplina fiscal severa —recorte del gasto público, congelamiento salarial en el sector público, y el cierre del financiamiento monetario del déficit— con el objetivo explícito de que el Banco Central dejara de emitir dinero para cubrir el gasto del Tesoro. Sin esa fuente de financiamiento, el déficit fiscal tenía que cerrarse por la vía del gasto, no de la emisión.
El costo real de cortar el círculo: la "relocalización" minera
Cerrar el financiamiento monetario del déficit no fue una medida sin costo social. La Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL), que dependía en gran medida de transferencias del Tesoro para sostener su operación (una parte sustancial del propio déficit fiscal que el 21060 buscaba cerrar), no pudo sostener su nómina bajo la nueva disciplina fiscal —agravado, apenas dos meses después, por el colapso del precio internacional del estaño en octubre de 1985—. El resultado fue el despido de miles de trabajadores mineros bajo el eufemismo de "relocalización", documentado con el detalle que merece en Historia Económica de Bolivia (módulo10, Sección E).
Este episodio ilustra, con un costo humano real, la misma lógica que Macroeconomía II (Sección E.2) formaliza para cualquier proceso de desinflación bajo expectativas adaptativas: bajar la inflación de forma sostenida casi siempre exige, en el corto plazo, una contracción de la producción y el empleo por debajo de su nivel potencial —en el caso boliviano de 1985, concentrada de forma extrema en un sector y una región del país.
Preguntas para pensar
- La Sección C.3 mostró que el financiamiento del Banco Central al sector público boliviano volvió a crecer de forma sostenida entre 2018 y 2024, aunque sin llegar, hasta ahora, a una inflación descontrolada como la de 1985. ¿Qué diferencias entre el contexto actual y el de mediados de los años ochenta podrían explicar por qué un mecanismo fiscal similar —financiamiento monetario creciente del déficit— no ha producido, al menos todavía, el mismo resultado inflacionario extremo?
Ejercicios y simulaciones de este tema
- El círculo vicioso, paso a paso
- El efecto Olivera-Tanzi
Los ejercicios, las simulaciones y la autoevaluación funcionan en la plataforma LabEco.