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Módulo 19 · Sección C · Tema 1

C.1 Fuentes de ingreso y gasto estatal

Cuando se dice que "el Estado boliviano depende del gas", ¿de qué proporción exacta de sus ingresos se está hablando?

Impuestos, empresas públicas y renta de recursos naturales: tres fuentes, no una

En 2023, el Sector Público No Financiero boliviano recaudó Bs 110.087,2 millones. De esa cifra, Bs 50.872,5 millones (el 46,2%) fueron ingresos TRIBUTARIOS —impuestos propiamente dichos, como el IVA, el IT o el RC-IVA (Sección D)— y Bs 33.465,7 millones (el 30,4%) fueron el ingreso operativo de YPFB por la venta de gas natural, un ingreso NO tributario que el Estado percibe como PRODUCTOR, no como recaudador de impuestos. El resto —cerca de una cuarta parte del total— proviene de otras fuentes no desglosadas en esta serie (regalías mineras, transferencias, utilidades de otras empresas públicas, donaciones). Confundir estas categorías es fácil, pero tiene consecuencias distintas: un ingreso tributario depende del nivel de actividad económica interna; un ingreso como el de YPFB depende, en cambio, del precio internacional de un producto y del volumen exportado — dos variables sobre las que el Estado boliviano no tiene ningún control directo.

Ingresos tributarios y no tributarios: por qué la distinción importa

Los ingresos del Estado se dividen, en la clasificación estándar de las finanzas públicas, en dos grandes categorías. Los ingresos TRIBUTARIOS son los que provienen de tributos —impuestos, tasas y contribuciones especiales, que la Sección D define con precisión— y su característica definitoria es que se cobran en virtud de una potestad soberana, sin que exista una contraprestación directa y proporcional para quien paga. Los ingresos NO TRIBUTARIOS incluyen todo lo demás: la venta de bienes y servicios de empresas públicas (como YPFB o ENDE), las regalías por la explotación de recursos naturales, las transferencias de otros niveles de gobierno u organismos internacionales, y los ingresos patrimoniales del Estado.

Esta distinción explica por qué el caso boliviano de las últimas dos décadas es inusual comparado con la mayoría de los países de la región: mientras que en la mayor parte de América Latina el grueso del ingreso fiscal es tributario, en Bolivia una porción sustancial del ingreso fiscal proviene de una empresa pública productora de un recurso natural (YPFB) y de la renta que ese recurso genera —una estructura de ingresos que la Sección A.2 ya analizó desde la lógica de la inserción periférica al mercado mundial, y que ahora se puede cuantificar con precisión.

El gasto: corriente frente a inversión

Del lado del gasto, la distinción más básica es entre gasto CORRIENTE (sueldos, bienes y servicios de funcionamiento del aparato estatal, intereses de la deuda, transferencias corrientes) y gasto de CAPITAL o inversión pública (construcción de infraestructura, formación de capital fijo). La inversión pública boliviana, medida por sector, permite ver en qué prioriza el Estado su gasto de capital: en 2023, de un total de USD 2.657,8 millones de inversión pública ejecutada, USD 296,2 millones (11,1%) se destinaron al sector de hidrocarburos y USD 734,7 millones (27,6%) al sector social (salud, educación, saneamiento, vivienda) — la categoría más grande de las tres reportadas en esta serie.

Esta composición no es un dato menor: revela que, aunque los hidrocarburos siguen siendo la fuente de ingreso más discutida (Secciones A y B), no son necesariamente el destino principal del gasto de inversión — el sector social recibe, en este año concreto, más del doble de la inversión pública que el sector de hidrocarburos que la financia.

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