LabEco › Teoría Fiscal › La función asignativa: bienes públicos y externalidades
Módulo 19 · Sección B · Tema 1
B.1 La función asignativa: bienes públicos y externalidades
¿Por qué un mercado perfectamente competitivo, sin ningún monopolio ni información oculta, puede seguir asignando mal los recursos?
Un lago que se seca y nadie paga la factura
El Lago Poopó, en el departamento de Oruro, se secó casi por completo en 2015 y ha sufrido episodios recurrentes de contaminación por metales pesados —plomo, cadmio, arsénico— provenientes de la actividad minera de la región, además de la sedimentación causada por el río Desaguadero. Ninguna empresa minera individual decidió "contaminar el lago" como objetivo: cada una simplemente vertió sus relaves donde resultaba más barato hacerlo, porque el costo del daño ambiental —la pérdida de peces, de agua para riego, del propio lago como ecosistema— no aparece en ninguna factura que la empresa deba pagar.
Este no es un caso de monopolio ni de información oculta —el tipo de problema que domina buena parte del debate económico—. Es un tipo distinto de falla, y la Sección A.1 de Evers no tiene una categoría específica para explicarla: la teoría neoclásica de las fallas de mercado que desarrolla esta sección sí la tiene.
Seis fallas, una misma conclusión: el mercado por sí solo no basta
La teoría del bienestar (base de toda la economía de mercado) muestra que, bajo condiciones ideales de competencia perfecta, el mercado asigna los recursos de forma eficiente en el sentido de Pareto —nadie puede mejorar sin que otro empeore—. Pero esas condiciones ideales casi nunca se cumplen del todo, y la literatura identifica sistemáticamente seis razones por las que el mercado se aparta de ese ideal: competencia imperfecta, bienes públicos, externalidades, mercados incompletos, información imperfecta, y el paro junto con otras perturbaciones macroeconómicas. A diferencia de la lectura de la Sección A, donde el Estado interviene porque su función estructural se lo exige, en esta lectura el Estado interviene punto por punto, allí donde se puede identificar una falla concreta —y solo hasta corregirla—.
Esta sección se concentra en dos de esas seis fallas —bienes públicos y externalidades—, porque son las que mejor explican la función que el programa de esta materia llama "asignativa": corregir CUÁNTO se produce de cada cosa, no quién recibe el ingreso (eso es la función redistributiva, Sección B.2) ni si la economía crece de forma estable (la función estabilizadora, también B.2).
«Hay seis importantes condiciones en las que los mercados no son eficientes en el sentido de Pareto. Se denominan fallos del mercado y constituyen un argumento a favor de la intervención del Estado.»
Stiglitz, J. — La economía del sector público (2000), p. 91
Bienes públicos: cuando nadie tiene incentivo para pagar
Un bien público puro tiene dos propiedades que ningún bien privado comparte: no cuesta nada que una persona más lo disfrute (no rivalidad en el consumo), y es imposible o muy costoso impedir que alguien lo use aunque no haya pagado por él (no exclusión). La defensa nacional es el ejemplo clásico a gran escala; un sistema de alerta temprana de riadas en una cuenca compartida por varias comunidades es un ejemplo boliviano a escala menor. Ningún productor privado tiene incentivo para ofrecer un bien así en la cantidad socialmente óptima: cada usuario individual, sabiendo que puede beneficiarse sin pagar (el "problema del polizón"), subestima su disposición a pagar cuando se le pregunta, y el bien termina subprovisto o directamente ausente del mercado.
La externalidad, en cambio, no es la ausencia de un bien, sino un efecto colateral de una actividad que sí se transa en el mercado: cuando una empresa contamina un río, impone un costo a los usuarios río abajo sin que ese costo se refleje en el precio que la empresa paga por producir. El resultado es sistemático, no accidental: como el costo marginal PRIVADO de producir (lo que le cuesta a la empresa) es menor que el costo marginal SOCIAL (lo que le cuesta a la empresa más el daño que impone a terceros), la empresa produce más de lo que sería eficiente si tuviera que pagar el costo completo.
«Existen algunos bienes que, o no son suministrados por el mercado o, si lo son, la cantidad suministrada es insuficiente [...] Estos son los llamados bienes públicos puros, que tienen dos propiedades básicas: en primer lugar, no cuesta nada que otra persona más disfrute de sus ventajas [...] En segundo lugar, en general es difícil o imposible impedir que se disfrute de un bien público puro.»
Stiglitz, J. — La economía del sector público (2000), p. 95
«Existen muchos casos en los que los actos de una persona o de una empresa afectan a otras personas o a otras empresas, en los que una empresa impone un coste a otras pero no las compensa, o en los que una empresa genera un beneficio a otras, pero no recibe ninguna retribución a cambio.»
Stiglitz, J. — La economía del sector público (2000), p. 95
Preguntas para pensar
- Evers explicaría la debilidad del control ambiental sobre la minería boliviana apelando a la dependencia estructural del Estado periférico respecto de la renta minera y del capital extranjero que la explota. Stiglitz la explicaría, más bien, como una falla de mercado (externalidad) no corregida por falta de regulación o de capacidad estatal de fiscalización. ¿Qué política distinta sugeriría cada una de estas dos explicaciones para reducir la contaminación del Lago Poopó — y qué evidencia necesitarías para decidir cuál describe mejor lo que realmente ha faltado?
Ejercicios y simulaciones de este tema
- La brecha entre el costo privado y el costo social
- El costo de no pagar la externalidad
- Bien público o externalidad
Los ejercicios, las simulaciones y la autoevaluación funcionan en la plataforma LabEco.