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LabEco › Microeconomía II › Supuestos de competencia perfecta y la demanda de la empresa

Módulo 14 · Sección A · Tema 1

A.1 Supuestos de competencia perfecta y la demanda de la empresa

Si la demanda de mercado de la quinua es descendente, ¿por qué cada vendedora individual de La Cancha actúa como si pudiera vender toda la cantidad que quiera sin afectar el precio?

Dos curvas de demanda, para el mismo bien

En Microeconomía I (módulo2/A.1) ya viste los cuatro supuestos de competencia perfecta (homogeneidad, atomicidad, información completa, libre entrada y salida) aplicados al caso de la papa en La Cancha. Ahí la curva de demanda de mercado es descendente, como cualquier curva de demanda. Pero si le preguntas a una sola vendedora de papa cuánto puede vender a distintos precios, su respuesta es distinta: si baja el precio ni un centavo por debajo del precio de mercado, no vende nada (todos se van al puesto de al lado); si lo sube ni un centavo, vende todo lo que quiera al precio de mercado. ¿Cómo conviven estas dos curvas de demanda tan distintas para el mismo bien?

De la atomicidad a la demanda horizontal de la empresa

El supuesto de atomicidad (tantos compradores y vendedores que ninguno, individualmente, influye en el precio) tiene una consecuencia formal precisa: cada empresa, al ser infinitesimalmente pequeña respecto al mercado total, toma el precio de mercado P* como un dato fijo, no como algo que ella pueda mover con sus propias decisiones de producción. Desde la perspectiva de una sola empresa, la curva de demanda que enfrenta es una línea horizontal al nivel P=P*: puede vender cualquier cantidad q que decida producir, siempre al mismo precio, porque su propia oferta es una fracción tan pequeña de la oferta total del mercado que no la desplaza de forma perceptible.

Esto no contradice que la demanda de mercado sea descendente (lo sigue siendo, y de hecho es la interacción de esa demanda de mercado con la oferta de mercado la que determina P* en primer lugar, módulo2/A.4). Lo que cambia es la escala: la empresa individual opera sobre un segmento tan pequeño de esa curva de mercado que, para todo propósito práctico, ese segmento es plano.

Cita textual
«Si el precio no cambia cuando aumenta la cantidad (dp/dq = 0), el ingreso marginal será igual al precio. En este caso, se dice que la empresa es tomadora de precios, porque sus decisiones no afectan el precio que obtiene.»

Walter Nicholson — Teoría microeconómica: Principios básicos y ampliaciones (9.ª ed.), p. 252

La implicación clave: precio igual a ingreso marginal

Que la empresa enfrente una demanda horizontal tiene una consecuencia directa sobre su ingreso marginal (IMg): como cada unidad adicional se vende exactamente al mismo precio P* (no hay que bajar el precio para vender más, a diferencia de un monopolio, Sección B), el ingreso marginal de la empresa competitiva es constante e igual al precio:

IT(q) = P* · q                                    (ingreso total: precio fijo por cantidad vendida)
IMg(q) = dIT/dq = P*                              (derivando: el precio, al ser constante, sale de la derivada tal cual)

Esta igualdad, IMg = P*, es la que hace que la condición general de maximización de beneficios (IMg=CMg, ya vista en módulo2/C.3) se simplifique, para la empresa competitiva, a la condición particular P* = CMg: la empresa produce hasta el punto donde el precio de mercado iguala su costo marginal. Esa condición particular es la que se usa en A.2 para derivar la curva de oferta de la empresa.

Preguntas para pensar

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