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LabEco › Historia Económica de Bolivia › La crisis de la minería del estaño y las bases sociales del neoliberalismo

Módulo 10 · Sección E · Tema 1

La crisis de la minería del estaño y las bases sociales del neoliberalismo

El 24 de octubre de 1985, el mercado internacional del estaño colapsó de la noche a la mañana. Diez meses después, el nuevo gobierno del MNR decretó el 'relocalizamiento' de miles de trabajadores de la minería estatal. ¿El Decreto Supremo 21060 fue una respuesta improvisada a esa crisis, o un programa que ya venía preparándose desde antes, en otro círculo político?

El día que el estaño boliviano dejó de tener comprador

El 24 de octubre de 1985, el Consejo Internacional del Estaño, el organismo que durante décadas había sostenido artificialmente el precio del metal comprando excedentes, se quedó sin fondos y suspendió sus operaciones. La Bolsa de Metales de Londres dejó de cotizar estaño; en las semanas siguientes, su precio internacional cayó más del 50%. Para un país que llevaba más de un siglo organizando buena parte de su economía alrededor de este metal, como vienes rastreando desde A.3 (los patriarcas de la plata reconvertidos), C.1 (el proletariado del estaño) y D.1-D.2 (los mineros armados de 1952), el golpe fue devastador.

La Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL), la empresa estatal nacida de aquella revolución de 1952, no pudo sostener una plantilla de miles de trabajadores con un mercado que ya no pagaba lo suficiente para cubrir sus costos. En agosto de 1985, apenas dos meses antes del colapso, el nuevo gobierno de Víctor Paz Estenssoro ya había promulgado el Decreto Supremo 21060, el programa de ajuste estructural neoliberal más profundo de la historia boliviana. Su aplicación a la minería estatal, bajo el eufemismo de 'relocalización', significó el despido de miles de trabajadores mineros en apenas un año: el desmantelamiento, en meses, de la clase obrera que había sido protagonista de este módulo desde C.1.

Un programa que no nació en 1985: el origen del Decreto 21060

El Decreto 21060 suele presentarse como la respuesta de emergencia de Paz Estenssoro a una crisis que estalló apenas semanas después de asumir. La historia real es más larga, y revela algo importante sobre cómo se forman los programas económicos que después se presentan como inevitables.

El proyecto técnico detrás del 21060 fue desarrollado originalmente por el economista Juan Cariaga Osorio, quien lo presentó a un círculo de empresarios y políticos organizado en torno al general Hugo Banzer, el mismo dictador que gobernó Bolivia entre 1971 y 1978, visto en D.3, con miras a un eventual futuro gobierno de Banzer, no de Paz Estenssoro. Ese grupo, que incluía a Carlos Iturralde (empresario y militante de Acción Democrática Nacionalista, el partido de Banzer) organizó un seminario en la Universidad de Harvard para perfeccionar el programa, donde contrataron como asesor al economista Jeffrey Sachs. Cuando en 1985 la alianza MNR-ADN llevó a Paz Estenssoro al gobierno, el proyecto, ya elaborado, pasó a manos del nuevo presidente, con Sachs como consejero directo y con el propio Cariaga como Ministro de Finanzas.

La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) tuvo un papel activo desde el principio: su presidente, Fernando Romero, contrató personalmente a Sachs y lo presentó al gobierno; una comisión de empresarios (Romero, Carlos Morales Landivar, Rolando Espinosa Santos) fue la encargada de explicar públicamente los alcances del nuevo modelo. El propio consultor Sanjinés Ávila reconoce que 'el apoyo empresarial al modelo, y desde luego al gobierno que lo sustentaba, resultaba natural', aunque matiza que hubo también 'reacciones dispersas de quienes se sentían vulnerados por algunas aristas del 21060'.

Síntesis del enfoque
Reconstrucción del proceso por el cual el proyecto técnico del Decreto Supremo 21060 fue desarrollado originalmente para un eventual gobierno de Hugo Banzer (con el seminario de Harvard y la contratación de Jeffrey Sachs organizados por el círculo empresarial de la CEPB y el ADN), antes de ser adoptado por el gobierno de Víctor Paz Estenssoro en 1985.

Lorgio Orellana Aillón — Resurgimiento y caída de la gente decente: Un sendero en la formación de una clase-etnia dominante en Bolivia (1940-2003) (La Paz: Muela del Diablo Editores, 2016) (2016), pp. 193-196. Síntesis de varias páginas del capítulo III ('El ascenso de la nueva clase-etnia al poder político'), construida por Orellana Aillón a partir de entrevistas directas a los protagonistas (Juan Cariaga, Jorge Gerardo Jiménez Salazar, David Blanco Gumucio), no es una cita textual de una sola frase, sino la reconstrucción de un proceso documentado en varias entrevistas.

Cita textual
«...este programa liberal tuvo muy poco que ver con el grueso de los partidos gubernamentales coaligados: desde la inspiración inicial hasta la redacción final fue la obra de destacados dirigentes de la CEPB (como Fernando Illanes y Fernando Romero), de expertos independientes asociados a la empresa privada (como Juan Cariaga y Raúl España-Smith) y de algunos políticos en posiciones claves de los respectivos partidos (como Gonzalo Sánchez de Lozada en el MNR y Ronald MacLean en ADN)...»

H.C.F. Mansilla — La empresa privada boliviana y el proceso de democratización (1994), p. 168. Nombra a los mismos protagonistas que la síntesis de Orellana Aillón de arriba, pero desde un enfoque liberal/empresarial en vez de la sociología de clase-etnia.

'La nueva oligarquía... culminó su ascenso con el pacto por la democracia'

El propio Orellana Aillón resume, en una sola frase, el argumento central de su investigación sobre este período: la nueva oligarquía boliviana no nació en 1985, sino que se fue formando a lo largo de veinte años, y 1985 fue apenas su punto de llegada, no su origen. Esto conecta directamente con lo que viste en D.3: la dictadura de Banzer no fue solo una represión militar contra la izquierda —fue también el momento en que una nueva élite empresarial se organizó, tejió redes de confianza con el poder político, y preparó el terreno ideológico y técnico para el programa que, una década más tarde, se aplicaría bajo un gobierno formalmente democrático y de origen revolucionario.

Cita textual
«La nueva oligarquía debutó con el golpe militar de 1964, se expandió durante la dictadura de Banzer de los años 70; y, culminó finalmente su ascenso con el pacto por la democracia en 1985.»

Lorgio Orellana Aillón — Resurgimiento y caída de la gente decente: Un sendero en la formación de una clase-etnia dominante en Bolivia (1940-2003) (La Paz: Muela del Diablo Editores, 2016) (2016), p. 23

Dos lecturas de un mismo programa

El origen del Decreto 21060 se conoce por dos lecturas que nombran a los mismos protagonistas pero los interpretan distinto.

La lectura de clase. Orellana Aillón, a partir de entrevistas directas, reconstruye cómo el proyecto técnico del decreto se desarrolló primero para un eventual gobierno de Banzer, con el seminario de Harvard y la contratación de Jeffrey Sachs organizados por el círculo empresarial de la CEPB y el ADN, antes de ser adoptado por Paz Estenssoro. Su tesis general: la nueva oligarquía «debutó con el golpe militar de 1964, se expandió durante la dictadura de Banzer [...] y culminó finalmente su ascenso con el pacto por la democracia en 1985».

La lectura liberal. Mansilla coincide en quién redactó el programa —dirigentes de la CEPB como Fernando Illanes y Fernando Romero, expertos asociados a la empresa privada y algunos políticos clave— pero lo presenta como un programa que «tuvo muy poco que ver con el grueso de los partidos gubernamentales».

Los hechos coinciden; lo que cambia es el marco: para Orellana, la formación de una clase que llega al poder; para Mansilla, un programa técnico y empresarial al margen de los partidos.

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