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Módulo 10 · Sección C · Tema 1
La nueva estructura de poder del estaño y la formación del proletariado minero
El 5 de octubre de 1919, los trabajadores del Socavón Patiño en Uncía pidieron ocho horas de trabajo, aumento de sueldos y la supresión de multas. Tres días después, tres de ellos estaban muertos a bala. ¿Cómo se formó la nueva clase obrera del estaño boliviano — y qué le costó organizarse?
Uncía, octubre de 1919: pedir ocho horas, pagar con la vida
El 5 de octubre de 1919, a las 10:30 de la mañana, los trabajadores del Socavón Patiño en Uncía bajaron rumbo a la casa del administrador de la empresa 'La Salvadora', propiedad del estañífero Simón Patiño. Pedían el aumento de jornales y la supresión de multas. Tres días después, el 8 de octubre, el gerente les ofreció un aumento de apenas 10 centavos para los 'chivatos' (niños mineros), una respuesta que los trabajadores consideraron una burla.
Esa misma noche, un grupo de trabajadores atacó la pulpería de la empresa a piedras y tiros de dinamita, e intentó tomar el ingenio. Llegaron refuerzos armados con rifles; hubo un enfrentamiento que se prolongó hasta la madrugada. Cuando terminó, tres obreros habían muerto por arma de fuego y varios más quedaron heridos.
Este episodio no fue un hecho aislado: fue uno de varios estallidos casi simultáneos, en Corocoro, Colquiri, Huanuni, Chocaya, Tasna, Telamayu, que marcaron el nacimiento conflictivo del proletariado minero del estaño boliviano.
De la plata al estaño: una nueva geografía minera
La crisis de la plata que viste en B.3 no dejó un vacío: en su lugar se consolidó una minería del estaño y del cobre, concentrada geográficamente en Oruro-Uncía (estaño) y Corocoro (cobre), desplazando a las viejas zonas coloniales del sur. El crecimiento fue vertiginoso: la producción de cobre en Corocoro pasó de 2.563 toneladas en 1900 a 34.577 toneladas en 1917; las exportaciones de estaño boliviano pasaron de 9.739 toneladas métricas en 1900 a un máximo histórico de 47.191 toneladas en 1929.
Este crecimiento vino acompañado de una concentración de capital extrema. Hacia 1917, solo cuatro empresas mineras dominaban el sector estañífero; entre la Compañía Chilena Estañífera de Llallagua y el grupo de Simón Patiño concentraban más del 65% de toda la producción boliviana de estaño. La minería boliviana, que en el siglo XIX había tenido decenas de propietarios medianos disputándose el poder (como viste en A.3), se reorganizó alrededor de un puñado de grandes consorcios.
Hacia 1917, la concentración de la minería del estaño hizo que solo cuatro empresas —entre ellas la Compañía Chilena Estañífera de Llallagua y el grupo Patiño— controlaran más del 65% de la producción boliviana de estaño.
Gustavo Rodríguez Ostria — El socavón y el sindicato: Ensayos históricos sobre los trabajadores mineros, siglos XIX-XX (1991), p. 62
Una clase obrera que crece — y que aprende a organizarse a golpes
El número de trabajadores mineros creció al mismo ritmo que la producción: de unos 3.000 en 1900 a 12.655 en 1907, y a cerca de 17.000 hacia fines de la década de 1920. A diferencia del minero estacional del siglo XIX (que iba y venía entre la mina y su comunidad agrícola, como viste en B.1), esta nueva generación tendió a fijarse de forma permanente en los campamentos mineros: la base social de lo que se conocería, décadas después, como el proletariado minero boliviano.
Entre 1918 y 1922, una ola de agitación laboral recorrió casi simultáneamente los principales centros mineros del país: Uncía-Llallagua, Corocoro, Colquiri, Huanuni, Chocaya, Tasna y Telamayu. Los reclamos se repetían de un lugar a otro: jornada de ocho horas, aumento de salarios, reducción de precios en las pulperías de la empresa, y el fin de las multas y descuentos arbitrarios. La organización también avanzó: en 1919 se formaron directorios y sociedades de protección mutua en varias minas, y el 1 de mayo de 1923, en un comicio popular en Uncía, se fundó la Federación Obrera Central de Uncía (FOCU), 'con fines de patriotismo, lucha y solidaridad obrera', según su propia acta fundacional.
«Los suscritos obreros del Ingenio de Miraflores (...) hacemos la petición que sigue: Primero.- la reducción de trabajo en todas las reparticiones del Ingenio a ocho horas. Segundo.- Aumento de salarios de los jornales. Tercero.- Rebaja de los precios de los artículos de pulpería. Cuarto.- Amonestación a los empleados superiores para que nos traten mejor.»
Luciano Muñoz, Severo Butrón y José S. Chambi (obreros del Ingenio Miraflores), citados en Gustavo Rodríguez Ostria — El socavón y el sindicato (1920), p. 57 (cita interna en Rodríguez Ostria, 1991, p. 57). Petitorio fechado el 21 de julio de 1920, Uncía.
«En Uncía (...) el día 1° de mayo de 1923, a horas 15.30, unidos en gran comicio popular todos los elementos obreros de Uncía y Llallagua (...) se resolvió fundar la Federación Obrera Central de Uncía con fines de patriotismo, lucha y solidaridad obrera.»
Acta de fundación de la FOCU, citada en Gustavo Rodríguez Ostria — El socavón y el sindicato (1923), p. 57 (cita interna en Rodríguez Ostria, 1991, p. 57)
Tres fuentes, tres niveles: la estructura, la demanda y la organización
La formación del proletariado minero se reconstruye con fuentes de naturaleza distinta.
La estructura. Rodríguez Ostria muestra la concentración del estaño: hacia 1917, cuatro empresas controlaban más del 65% de la producción, entre ellas la Compañía Chilena Estañífera de Llallagua y el grupo Patiño. Frente a un poder tan concentrado, los trabajadores actuaban de a muchos.
La demanda. El petitorio de los obreros del Ingenio de Miraflores (1920) pide ocho horas, aumento de jornales, rebaja de la pulpería y mejor trato: condiciones concretas de vida y trabajo.
La organización. El acta de fundación de la FOCU (1923) da un paso distinto: reunidos «en gran comicio popular», los obreros resuelven crear una federación «con fines de patriotismo, lucha y solidaridad obrera». Ya no se pide una mejora: se funda un instrumento permanente.
La secuencia de los tres niveles (concentración del capital, demandas laborales, organización propia) es la que permite hablar de formación de una clase, y no solo de huelgas aisladas.
No fue solo Uncía: una ola nacional de huelgas mineras (1918-1922)
Lo de Uncía tuvo réplicas casi simultáneas en todo el mapa minero boliviano, sin que existiera coordinación previa entre los distritos. En Corocoro, el 11 de enero de 1919 los trabajadores de la United Cooper Mines se negaron en bloque a entrar a trabajar y presentaron un pliego contra la baja de salarios; meses después, en agosto de 1920, una turba de cerca de mil personas, trabajadores y vecinos del pueblo, atacó la mina Capilla tras la muerte de un obrero a manos del gerente de la compañía, incendió sus instalaciones y obligó al Gobierno a enviar 250 hombres de tropa para 'restablecer el orden'.
Más al sur, en las minas de estaño y bismuto de la Compañía Aramayo-Francke (Chocaya, Tasna, Telamayu), la ola se prolongó incluso más que en Uncía: en octubre de 1919 una huelga en Chocaya reunió a 2.000 trabajadores exigiendo 'que no pagan en pulperías nada de efectivo'; en abril de 1921, en Tasna, una huelga por el descuento excesivo en los pagos resistió hasta lograr que la empresa cediera; en marzo de 1922, en Telamayu, un paro de pocas horas se resolvió con un pliego de condiciones que incluía un aumento del 50% en los salarios. También hubo agitación en Colquiri (donde se constituyó el Directorio de Obreros el 7 de noviembre de 1919, tras un motín que saqueó varias propiedades del pueblo), en Pulacayo, y en Huanuni (donde el 17 de noviembre de 1919 se firmó un convenio que estableció la jornada de ocho horas sin necesidad de huelga).
Esta multiplicación de conflictos casi idénticos (jornada de ocho horas, salarios, precios de pulpería, fin de multas) en distritos mineros distantes entre sí, sin coordinación previa, llevó finalmente a un resultado legal concreto: el Decreto Gubernamental del 16 de marzo de 1925, que reglamentó por primera vez la jornada de ocho horas en las empresas mineras de todo el país.
Reconstrucción de la ola de huelgas y motines mineros de 1918-1922 en Corocoro, Chocaya, Tasna, Telamayu, Colquiri, Pulacayo y Huanuni, con cifras y citas de prensa de la época (El Norte, La Prensa, El Diario), documentando que ninguna de estas protestas tuvo coordinación previa entre sí.
Gustavo Rodríguez Ostria — El socavón y el sindicato: Ensayos históricos sobre los trabajadores mineros, siglos XIX-XX (La Paz: ILDIS, 1991) (1991), pp. 63-69. Síntesis de varias páginas del capítulo 2 ('Crisis, revuelta y organización'), no es una cita textual de una sola frase, sino la reconstrucción de una secuencia documentada en fuentes hemerográficas de 1919-1922.
Preguntas para pensar
- Rodríguez Ostria documenta que, hacia 1917, apenas cuatro empresas concentraban la minería del estaño; la petición de los obreros del Ingenio Miraflores pedía, en primer lugar, la reducción de la jornada laboral; y el acta de fundación de la FOCU en mayo de 1923 reúne 'a todos los elementos obreros de Uncía y Llallagua' en un solo comicio popular. Usando estas fuentes junto con la reconstrucción de Rodríguez Ostria sobre la ola de huelgas de 1918-1922, construye una explicación de por qué la concentración empresarial de la minería del estaño (pocas empresas, mucho poder) generó, casi como espejo, una organización obrera igualmente concentrada — ¿es coincidencia, o la misma estructura genera ambos procesos a la vez?
- ¿Por qué crees que las primeras formas de protesta minera (1919) fueron violentas y espontáneas, mientras que hacia 1923 ya aparece una organización formal y permanente como la FOCU? ¿Qué tuvo que aprender la clase obrera minera en esos cuatro años?
- El petitorio de los obreros del Ingenio Miraflores incluye un cuarto punto llamativo: 'Amonestación a los empleados superiores para que nos traten mejor'. ¿Qué te dice esto sobre las condiciones de trato cotidiano en las minas, más allá de los salarios?
- ¿Cómo se conecta la muerte de tres obreros en Uncía en 1919 con la 'economía política de la disciplina' (multas, vigilancia, Policía Mineral) que ya viste como antecedente en el siglo XIX? ¿Ves continuidad o ruptura entre ambos períodos?
- La ola de huelgas de 1918-1922 terminó en un resultado legal concreto (el decreto de la jornada de ocho horas de 1925) y en una organización permanente (la FOCU, 1923). ¿Qué esperarías que pasara con esa organización en los años siguientes — se consolidó, o enfrentó nueva resistencia empresarial y estatal? Vas a ver la respuesta en C.2.
Ejercicios y simulaciones de este tema
- Estructura, demanda y organización
- Cinco días en Uncía: de la petición a las tres muertes
- Comprueba lo aprendido
Los ejercicios, las simulaciones y la autoevaluación funcionan en la plataforma LabEco.