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Módulo 10 · Sección B · Tema 3

Crisis de la oligarquía de la plata, la Guerra Federal (1898-99) y el ascenso del estaño

En 1899, dos ciudades bolivianas se enfrentaron en una guerra civil por el control del país. La ganó La Paz, la ciudad más lejana de las minas de plata que habían gobernado la economía boliviana durante todo el siglo XIX. ¿Por qué ese resultado no fue casualidad, sino el reflejo de un cambio económico que ya venía ocurriendo?

Una guerra civil entre dos ciudades, y un metal que cambia de lugar

En 1899, liberales (con base en La Paz) y conservadores (con base en Sucre, la vieja capital de la oligarquía de la plata) se enfrentaron en una guerra civil conocida como la Guerra Federal. Ganaron los liberales, y con ellos, La Paz se consolidó como centro político y comercial del país, desplazando a Sucre.

Este desenlace no fue un accidente militar: reflejaba un cambio que ya venía ocurriendo en la economía real. Desde mediados de la década de 1890, el precio internacional de la plata caía mientras el del estaño subía. La vieja oligarquía de la plata, asentada en el sur, entraba en crisis; una nueva minería, más cercana a La Paz y a las rutas hacia el Pacífico, empezaba a tomar su lugar.

El giro hacia La Paz: ferrocarriles, estaño y una nueva alianza de poder

Desde 1874, con la construcción del ferrocarril Mollendo-Puno, La Paz se había ido consolidando como polo comercial gracias a sus nuevas vías de comunicación con el Pacífico, justo cuando empezaban a explotarse nuevas materias primas como el caucho y el estaño. Esto generó una fuerte tensión regional entre el sur (la vieja oligarquía de la plata, asentada en Sucre) y el norte (La Paz, en ascenso).

La Guerra Federal de 1899 fue el desenlace militar de esa tensión. La victoria liberal, comandada por el General Pando, trasladó el centro administrativo y político del país a La Paz, y consolidó una nueva alianza entre el sector minero, el terrateniente y el comercial, con una plataforma ideológica que insistía en modernizar y liberalizar el Estado para favorecer al sector exportador.

Cita textual
«Con la derrota del Partido Conservador y el triunfo de las armas liberales comandadas por el Gral. Pando se crearon las condiciones para el desplazamiento regional del eje de articulación de la economía boliviana con el mercado mundial entorno a una nueva alianza minero-terrateniente-comercial cuyo centro administrativo y político se traslada a la ciudad de La Paz.»

Silvia Rivera Cusicanqui — Oprimidos pero no vencidos: luchas del campesinado aymara y qhechwa, 1900-1980 (1984), p. 83 (1.ª ed., La Paz: Hisbol-CSUTCB)

Por qué cayó la plata y subió el estaño

El cambio de capital económica de facto (de Sucre a La Paz) acompañó un cambio todavía más profundo: a partir de 1895 comenzó la caída sostenida de la producción de plata boliviana, mientras el precio internacional del estaño, hasta entonces un subproducto casi sin valor de la minería argentífera, empezaba a subir con fuerza. Los mismos patriarcas de la plata que habían gobernado el país durante décadas (como viste en A.3, con Arce y Pacheco incluso llegando a la presidencia) enfrentaban ahora un mercado mundial que ya no premiaba su metal.

Hacia la década de 1920, el estaño había reemplazado por completo a la plata como principal producto de exportación minera de Bolivia: un cambio de metal que fue, a la vez, un cambio de poder económico y político, con nuevas familias (como los Patiño) tomando el lugar de los antiguos patriarcas de la plata.

Cita textual
«Al despuntar el siglo XX ya son la goma elástica y el estaño los rubros más importantes de las exportaciones bolivianas.»

Antonio Mitre — Los Patriarcas de la Plata: Estructura socioeconómica de la minería boliviana en el siglo XIX (1981), p. 42. Reemplaza una cita anterior tomada indirectamente vía Díaz/CEDIB, ahora tomada directamente del propio Mitre, cuyo Cuadro 7 documenta además la curva de producción de plata boliviana cayendo con fuerza entre 1895 y 1905, tras el pico del auge argentífero.

La otra cara de la victoria liberal: represión de los mineros que ayudaron a ganarla

La nueva alianza minero-terrateniente-comercial que se consolidó con la victoria liberal de 1899 no llegó al poder solo con el apoyo del ejército indio de Zárate Willka, que vas a estudiar en B.4: también contó con el descontento de los propios trabajadores mineros de Colquechaca y otros distritos, a quienes el Partido Liberal supo integrar en la lucha contra el gobierno conservador de la oligarquía de la plata.

Lo que siguió, sin embargo, no fue una recompensa para esa alianza obrera. Derrocado el gobierno conservador, liberales y conservadores, enfrentados hasta ayer en el campo de batalla, volvieron a encontrarse en un mismo interés: el de reprimir cualquier movilización minera o campesina que amenazara el nuevo orden. Los asientos mineros de Colquechaca, que habían sido el escenario de las primeras sublevaciones de la clase asalariada contra el gobierno, se convirtieron pocos años después en el escenario de su represión: quedan como testimonio las masacres de Colquechaca, Challapata y Santa Rosa. El patrón se repetirá, con otro nombre y otra magnitud, en Uncía-Llallagua en 1919 (que vas a ver en C.1): el Estado boliviano, gobernado por quien lo gobernara, respondió sistemáticamente a la organización obrera minera con la fuerza, no con la negociación.

Cita textual
«Derrocado el gobierno por la Revolución Federal de 1898, liberales y conservadores volvieron a darse la mano y juntos se dedicaron a la tarea de reprimir los levantamientos mineros y campesinos. Quedan como testimonio las masacres de Colquechaca, Challapata y Santa Rosa.»

Antonio Mitre — Los Patriarcas de la Plata: Estructura socioeconómica de la minería boliviana en el siglo XIX (1981), p. 155. Mitre documenta que los asientos mineros de Colquechaca —empresas nacionales con menos capital que Huanchaca, que respondieron a la crisis de la plata redoblando la explotación laboral— fueron 'el teatro de las primeras sublevaciones de la clase asalariada contra el gobierno' antes de esta represión conjunta.

Un cambio regional y una continuidad de fondo

La Guerra Federal puede leerse como un desplazamiento y como una continuidad, y cada lectura tiene su fuente.

El desplazamiento. Rivera Cusicanqui lo describe como el traslado regional del eje de articulación de la economía boliviana con el mercado mundial hacia una «nueva alianza minero-terrateniente-comercial» con centro en La Paz. Mitre aporta el dato que lo respalda: al despuntar el siglo XX, la goma elástica y el estaño eran ya los rubros más importantes de las exportaciones.

La continuidad. Mitre recuerda también que, derrocado el gobierno conservador, «liberales y conservadores volvieron a darse la mano» para reprimir los levantamientos mineros y campesinos, con las masacres de Colquechaca, Challapata y Santa Rosa como testimonio. El conflicto entre las dos élites no cuestionaba el orden que ambas compartían.

El cambio de eje económico y la unidad frente a los de abajo no se contradicen: son dos caras de la misma victoria.

Preguntas para pensar

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