LabEco › Historia Económica de Bolivia › Formación de la oligarquía de la plata y configuración del estado oligárquico
Módulo 10 · Sección A · Tema 3
Formación de la oligarquía de la plata y configuración del estado oligárquico
Aniceto Arce, diputado opositor a Belzu, fue confinado al exilio y terminó en las minas de plata más productivas de Chile, haciendo contactos con los grandes capitalistas chilenos. Años después, esa misma persona sería dueño de una de las minas más importantes de Bolivia. ¿Cómo pasó una familia terrateniente a controlar la plata boliviana, y a controlar, con ella, el propio Estado?
Del exilio a la mina: la ruta de Aniceto Arce
En 1850, Aniceto Arce era diputado opositor al gobierno de Belzu. Belzu lo confinó a Guanay; Arce escapó al exilio en Chile, gobernado entonces por Bulnes. Llegó a Copiapó, en ese momento 'el distrito minero más productivo del siglo' y epicentro de la minería chilena; ahí conoció a la elite de capitalistas de Valparaíso: Edwards, Cousiño, Pereira, Concha y Toro.
Esa red de contactos no se quedó en una anécdota biográfica: años después, esa misma clase de hacendados-vueltos-comerciantes-vueltos-mineros, con Arce y su empresa Huanchaca a la cabeza, junto a familias como los Aramayo y los Pacheco, terminó controlando la producción de plata boliviana y, con ella, el poder político del Estado.
De hacendados a mineros: tres biografías, un mismo camino
La nueva élite minera boliviana de mediados del siglo XIX no surgió de la nada ni de fuera del país: se formó dentro de la propia clase terrateniente. Mitre reconstruyó las biografías de los tres mineros de plata más importantes del país (Aniceto Arce, Avelino Aramayo y Gregorio Pacheco) y encontró el mismo patrón en los tres: nacieron pocos años antes de la independencia, en familias de la aristocracia criolla cuya riqueza se había visto reducida por las guerras de independencia, pero que seguían siendo terratenientes. Arce, por ejemplo, heredó las tierras familiares de Charaya cuando apenas tenía 14 años.
El camino típico fue de hacendados a comerciantes y de comerciantes a mineros: Aramayo viajó a Europa en 1837 y organizó una casa comercial de importación-exportación con oficinas en La Paz y Potosí; Pacheco hizo un viaje similar y se estableció como 'comerciante habilitador' (financista) de las regiones mineras. A través del comercio, ambos establecieron vínculos con intereses extranjeros de la costa del Pacífico, vínculos que, hacia 1850, les permitieron tomar control de las minas de plata más importantes del país. El propio biógrafo de la familia Aramayo llamaba a su mina insignia 'San Joaquín' la 'mina-hacienda', el mismo vocabulario de la propiedad agraria aplicado ahora a la explotación minera. No fue una nueva clase social la que tomó el control de la plata boliviana: fue la vieja oligarquía terrateniente, reconvertida.
«Los tres nacen pocos años antes de producirse la Independencia del país y pertenecen a destacadas familias de la aristocracia criolla, cuyas riquezas se vieron disminuidas por los trastornos que ocasionaron las guerras de Independencia. Con todo, al crearse la República las familias de Pacheco, Arce y Aramayo eran parte de la clase dominante.»
Antonio Mitre — Los Patriarcas de la Plata: Estructura socioeconómica de la minería boliviana en el siglo XIX (1981), pp. 58-61
Pedir capital extranjero: la voz de los propios mineros
Los mineros no solo actuaban: dejaron constancia escrita de su propia estrategia. Avelino Aramayo, en 1859, describía al monopolio estatal y a la moneda feble como obstáculos que 'destruyen nuestro crédito en el exterior y frenan la concurrencia de capitales extranjeros'; es decir, entendía que atraer inversión extranjera exigía primero desmontar las instituciones fiscales heredadas de la colonia.
Mariano Baptista, una de las voces políticas más coherentes de la minería en esa época, fue todavía más explícito en una carta de 1869 sobre cuál era, a su juicio, la estrategia que debía seguir el país entero.
«Destruyen nuestro crédito en el exterior y frenan la concurrencia de capitales extranjeros.»
Avelino Aramayo — Libre extracción de pastas (Sucre: Imprenta Boliviana, 1859), citado en Antonio Mitre (1859), p. 8 (cita interna en Mitre, 1981, p. 61). Mitre cita este folleto de Aramayo (1859:8); no se accedió directamente al folleto original.
«Pedir el capital extranjero, tocar a las puertas del crédito extranjero, comprometer el interés extranjero en nuestra producción principal gaje de las restantes es pues el desideratum de nuestra situación.»
Mariano Baptista — Correspondencia, citado en Antonio Mitre (1869), p. 61 (cita interna en Mitre, 1981, p. 61, tomo V: 8). Mitre cita esta carta de Baptista (1933, V: 8); no se accedió directamente a la fuente original.
La oligarquía minera vista por sí misma y por el historiador
La formación de la oligarquía de la plata se entiende mejor cruzando dos tipos de fuente que dicen cosas distintas.
La continuidad de clase, según el historiador. Mitre reconstruye las biografías de Arce, Aramayo y Pacheco y encuentra el mismo patrón: familias de la aristocracia criolla cuya riqueza había mermado con la guerra de independencia, pero que seguían siendo terratenientes. La nueva burguesía minera no fue una clase nueva, sino la vieja clase reinvertida en otro sector.
La estrategia, según los propios mineros. Aramayo, en 1859, decía que el monopolio y la moneda feble «destruyen nuestro crédito en el exterior y frenan la concurrencia de capitales extranjeros». Baptista, en 1869, formulaba lo que el país debía hacer: «pedir el capital extranjero, tocar a las puertas del crédito extranjero, comprometer el interés extranjero en nuestra producción principal».
La primera fuente explica de dónde salía la clase; las dos últimas muestran qué proyecto económico formulaba. Juntas ayudan a ver que la apertura al capital extranjero no fue un accidente posterior, sino una estrategia declarada de esa misma clase desde mediados del siglo XIX.
El miedo a la 'plebe belzista' lleva a los mineros al poder del Estado
El ascenso político de la nueva burguesía minera no fue automático: fue una reacción directa al gobierno de Belzu. José María Linares (1857-1861) llegó a la presidencia después del susto que le produjo a la élite ver a 'la plebe belzista en acción', el precedente de un gobierno que se apoyaba en artesanos y sectores populares contra los intereses mineros y comerciales.
Linares declaró libre la comercialización de todos los minerales, con la excepción de la plata: el monopolio estatal sobre la plata, origen del 'impuesto indirecto' visto en A.2, tardaría todavía más en desaparecer. Bajo Melgarejo (1864-1870), el triunfo de la nueva burguesía minera se consolidó: los Aramayo recibieron nuevas concesiones, y a Arce se le concedió el permiso para que su empresa Huanchaca exportara su producción de forma directa, sin pasar por el monopolio estatal. Recién en 1872, bajo el gobierno de Morales, se abolieron por completo el monopolio estatal sobre la plata y la moneda feble: el cierre definitivo del régimen colonial de la plata que este módulo viene rastreando desde A.1.
«Durante el gobierno de Mariano Melgarejo (1864-1871) se otorgaron concesiones especiales a varias empresas particulares tales como Huanchaca, para que exportasen directamente su producción de plata.»
Antonio Mitre — Los Patriarcas de la Plata: Estructura socioeconómica de la minería boliviana en el siglo XIX (1981), p. 66. Reemplaza una cita anterior tomada indirectamente vía Díaz/CEDIB, ahora tomada directamente del propio Mitre.
De capital nacional a capital chileno, europeo y finalmente estadounidense
El control sobre la plata boliviana no se quedó, ni siquiera, en manos de la oligarquía criolla que este tema describe. Fue cambiando de dueño en oleadas sucesivas, cada vez más internacionales.
Hasta 1870 la Compañía Huanchaca, la empresa insignia de Arce, era financiada casi enteramente con capital nacional. Ese año, Arce viajó personalmente a Chile a promover el interés de sus antiguos contactos de Valparaíso (los mismos que había conocido durante su exilio, treinta años antes) en la empresa. En 1872 llegaron a Bolivia los representantes chilenos Melchor Concha y Toro, Gregorio Donoso y Javier Huidobro; al año siguiente se formó la Compañía Huanchaca de Bolivia con un capital de 3 millones de pesos, dominado desde el primer directorio por accionistas chilenos: Arce controlaba apenas el 33% del total. El Banco Nacional de Bolivia, fundado en 1871, nació de una concesión al ciudadano chileno Napoleón Peró, consejero del Banco Nacional de Chile.
La reorganización de 1877 abrió por fin las puertas al capital europeo directo: entre los accionistas de Huanchaca aparecen entonces 2.577 acciones en París y 77 en Londres, junto a 1.037 en Santiago y 746 en Valparaíso. La 'oligarquía' del país seguía controlando cerca de un tercio de las acciones, pero el resto ya era capital extranjero repartido entre tres continentes. El ciclo se cerró en 1899, cuando la crisis de fin de siglo obligó a la Compañía Huanchaca a negociar con la Guggenheim's Sons de Nueva York: el 50% de las ganancias de la empresa pasarían en adelante al gigante estadounidense, a cambio de un préstamo de 60.000 libras esterlinas. En apenas treinta años, el control de la plata boliviana había pasado de manos nacionales a chilenas, de chilenas a europeas, y de europeas a estadounidenses, mientras la oligarquía boliviana, la que este tema describe, conservaba la propiedad legal pero cada vez menos el control efectivo de lo que producía.
Reconstrucción de la penetración sucesiva de capital chileno (1872-73), europeo (reorganización de 1877, con acciones en París y Londres) y finalmente estadounidense (acuerdo con la Guggenheim's Sons, 1899) en el control de la Compañía Huanchaca de Bolivia.
Antonio Mitre — Los Patriarcas de la Plata: Estructura socioeconómica de la minería boliviana en el siglo XIX (1981), pp. 92-99, 102-103. Síntesis de varias páginas del capítulo 3 ('Inversiones de capital en la minería: fases de la penetración extranjera'), no es una cita textual de una sola frase, sino la reconstrucción de una secuencia documentada en cuadros y notas de archivo (Memorias de la Compañía Huanchaca, 1874-1901).
Preguntas para pensar
- ¿Qué paralelismos ves entre la trayectoria de Aniceto Arce (terrateniente → exiliado → conectado con capital extranjero → dueño de una gran empresa minera) y las trayectorias de las élites económicas bolivianas actuales?
- El Estado tardó 15 años (1857-1872) en abolir completamente el monopolio sobre la plata después de liberalizar el resto de los minerales. ¿Qué te dice esto sobre la relación entre el poder político y el poder económico en la Bolivia de este período?
- ¿Cómo se conecta este tema con lo que estudiaste en Sociología Económica sobre 'la gente decente' (Módulo 3, Sección G)? ¿Ves un patrón similar de reconversión de una misma clase social a través de distintas actividades económicas?
Ejercicios y simulaciones de este tema
- Qué aporta cada fuente sobre la oligarquía minera
- Del proteccionismo popular al triunfo de los mineros
- Comprueba lo aprendido
Los ejercicios, las simulaciones y la autoevaluación funcionan en la plataforma LabEco.